
"La bulimia es una conducta inducida que puede modificarse"
Lo afirma una especialista norteamericana que trata pacientes desde hace 25 años.
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"Las personas eligen y comen los alimentos por su sabor, su aroma y su textura, aunque los nutricionistas les aconsejen hacerlo teniendo en cuenta la cantidad de hidratos de carbono, proteínas, grasas y vitaminas", afirma la doctora Susan Schiffman, profesora del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos.
De visita en Buenos Aires, disertó en el Hospital de Clínicas José de San Martín sobre los beneficios de combinar la terapia cognitivo-conductual con la terapia de los sabores en la recuperación de pacientes con bulimia.
-Doctora Schiffman, ¿cuál es el papel de los alimentos dietéticos en la recuperación de la bulimia?
-Estas personas tienen un deseo excesivo por lo dulce. Y como han estado comiendo tanta cantidad de comida tienen un umbral de sabor muy alto: necesitan sabores y aromas muy intensos para que algo les resulte sabroso. Utilizamos endulzantes no calóricos de alta potencia, como el aspártamo , que no producen cambios en la producción de insulina. Como son adictas a los aromas, a veces agregamos esencias de sabores (limón, chocolate), porque necesitan algo dulce, pero hay que darles fuentes de ese sabor que no aumenten sus niveles de insulina.
-¿Por eso se evitan los azúcares simples?
-Sí, porque cuando ingieren grandes cantidades de alimentos con azúcar, la insulina de su cuerpo sube produciendo un estado de éxtasis , pero luego vomitan y el azúcar en sangre baja, y vuelven a sentir la necesidad imperiosa de más dulce. Así, a medida que se eliminan las oscilaciones de insulina, que hacían que el comportamiento persistiera -los atracones-, la atención se desvía hacia otros aspectos, no se sienten tan culpables, se vuelven menos dependientes de lo dulce.
-¿De este modo se llega a la curación?
-No. El objetivo del tratamiento es enseñarles a sustituir sus comportamientos compulsivos por otros más saludables. Hacemos hincapié en la asertividad , porque estas pacientes necesitan afirmar su personalidad, saber lo que quieren y aprender a pedirlo.
Tratamiento integral
Los grupos de riesgo son las mujeres que no tienen un buen desarrollo psicológico, con personalidad borderline , o límite.
-¿Qué rasgos psicológicos presentan estas mujeres?
-No saben exactamente lo que quieren; querrían tener éxito, pero también están en busca de los valores tradicionales; son mujeres que leen muchas revistas femeninas, quieren ser flacas y habitualmente tienen un adicto en su familia. El trastorno tiene mayor incidencia entre los 13 y los 35 años.
-¿Cuál es su postura respecto de la utilización de fármacos?
-Generalmente, los antidepresivos no funcionan bien. El problema con el uso de fármacos es que se modifican los neurotransmisores cerebrales y la persona con bulimia se puede hacer adicta a esos cambios. Tratamos de evitar los medicamentos, porque justamente se trata de una población con adicción.
-¿Por qué recomienda elegir alimentos por su sabor, su aroma y su textura?
-He estado tratando pacientes por más de 25 años con el método cognitivo-conductual y nutricional, que combinado con la terapia de los sabores acelera el tiempo de recuperación. Sin tratar los problemas de sabor, la recuperación puede demorar cinco años, mientras que si se trabaja juntamente con lo psicológico el promedio es de nueve meses.
-¿Es esta terapia aplicable a pacientes con anorexia nerviosa?
-Esa es una patología más grave, y hay que tratar a cada paciente de manera distinta, así como incorporar a la familia en la terapia, porque como las pacientes dejan de comer pueden morir. Además, existe una predisposición genética a la anorexia, y muchas mujeres tienen antecedentes de enfermedades en la familia, padres diabéticos o con problemas endocrinológicos. La bulimia nerviosa, en cambio, no es una enfermedad -aunque tiene consecuencias médicas-: es un comportamiento aprendido, inducido socialmente, y hay que desaprenderlo . Y para esto hay que aprender a decir no, a cambiar las conductas frente al stress y encontrar sustitutos de los sabores por los cuales se desesperan.
Perfil
- Es médica especialista en trastornos alimentarios. Trabaja como profesora del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos.
- Se desempeñó como presidenta del Comité de Relaciones Científicas de la Asociación de Psicología de Carolina del Norte y asesora de la Asociación de Nutrición para Adultos. Fue miembro del Comité Asesor Externo del Centro de Investigaciones de la Universidad de Pensilvania.
- Publicó varios libros y decenas de trabajos científicos.






