"La fertilización in vitro no debe ser la primera opción"
Es un método costoso y complejo, y hay alternativas previas para la infertilidad
1 minuto de lectura'
"La fertilización in vitro (FIV) no es la primera opción de tratamiento para la infertilidad. Es un procedimiento costoso y de alta complejidad. Tiene buenos resultados, pero antes hay alternativas menos sofisticadas, como la estimulación ovárica bien controlada, la inseminación artificial o el tratamiento farmacológico y quirúrgico de distintas patologías, como la endometriosis o la obstrucción de trompas, que pueden causar esterilidad. En realidad, la FIV debe ser la última oportunidad para los pacientes con problemas de fertilidad."
Estas palabras merecen ser escuchadas. Pertenecen al doctor Jairo García, un reproductólogo colombiano que vive desde hace 21 años en los Estados Unidos y que en 1981 integró el equipo que desarrolló el primer embarazo por reproducción asistida en ese país, del que nació Elizabeth Carr.
Director del Centro de Reproducción Humana del hospital Johns Hopkins, uno de los centros asistenciales norteamericanos más importantes, Jairo García visitó Buenos Aires hace muy pocos días para participar del X Simposio Internacional "Convivencia en Fertilidad", organizado por el Instituto de Ginecología y Fertilidad (IFER), afiliado a la Facultad de Medicina de la UBA.
El doctor García reflexionó sobre distintas controversias suscitadas en reproducción asistida.
Por ejemplo: ¿todas las parejas son candidatas a recibir óvulos o espermatozoides de otros si no tienen otra opción para procrear? "No -opinó el experto-. Antes de sugerirlo, deben realizarse determinaciones hormonales para ver cuál es la reserva ovárica, en el caso de que el problema se vincule con la mujer. Nosotros trabajamos con los propios óvulos hasta los 43 y luego de esa edad, pero sólo hasta los 48, ofrecemos la opción de la donación. Sin embargo, hay que evaluar muy bien por qué querría un hijo: luego de los 40, un embarazo es de alto riesgo. Hay más posibilidades de diabetes, hipertensión arterial o derrames cerebrales durante la gestación, y el parto será por cesárea, ya que los tejidos no están tan laxos."
Donación y dinero
El problema de la donación de gametos tiene fuertes implicancias psicológicas. "A menudo se hace la propuesta a la pareja y es habitual que tarden bastante tiempo, hasta uno o dos años, en aceptar-continúa el doctor García-. Pero en todos estos casos hay que realizar un profundo estudio del perfil psicológico de cada integrante. Hemos tenido casos donde el varón tenía un bajo recuento de espermatozoides, entonces nos solicitaban mezclar la muestra del esposo con la del donante... Evidentemente, esa pareja no estaba preparada."
El problema de la paternidad o maternidad cuando el óvulo o el espermatozoide no pertenece a un integrante de la pareja es un dilema complejo, sobre el que a veces decide la Justicia. "En Maryland, donde vivo -afirma García- se los define como padre o madre legal. Pero esto no exime que el hijo tenga derecho a saber la verdad sobre su concepción y conocer a su papá o mamá genéticos en algún momento de su vida."
La donación es otro aspecto de la reproducción asistida que motiva controversias. Uno de los aspectos más cuestionados es que reciba alguna compensación económica.
"En el hospital donde trabajo los donantes no son altruistas -relata al respecto el especialista colombiano-. Luego de ser sometidos a análisis biológicos, genéticos y psicológicos que se extienden entre cuatro y seis meses, reciben una remuneración que oscila entre los 3 y 5 mil dólares. Pero deben aceptar la eventualidad de que el niño o la niña quieran ponerse en contacto con ellos en el futuro. Pero no puede ser al revés".



