La gripe A, más virulenta en los chicos

Duplicó las hospitalizaciones y multiplicó diez veces la mortalidad con respecto a la influenza estacional
Fabiola Czubaj
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24 de diciembre de 2009  

El primer estudio en el mundo que devela cómo la pandemia de influenza A H1N1 golpea a los chicos y los adolescentes es argentino y contundente. El nuevo virus, que desconcertó a los especialistas y sobre el que se improvisó hasta en discursos de campaña, fue más virulento que los ya conocidos: duplicó las hospitalizaciones y multiplicó diez veces la mortalidad en menores de 18 años.

El sistema inmunológico desprotegido frente a un invasor desconocido, una estructura sanitaria en problemas y el desconcierto generalizado le abrieron camino al H1N1. "Ahora podemos decir que en el país se murieron aproximadamente cien chicos, principalmente asmáticos y con trastornos neurológicos, que la mayoría tenía menos de 4 años y que se duplicó la carga de trabajo en los hospitales. Este es el primer trabajo que realmente habla de qué pasó con los chicos durante la pandemia de gripe A y es sobre la Argentina", dijo orgulloso el doctor Fernando Polack, que dirigió a los 48 expertos que realizaron este estudio impulsado por la Fundación para la Investigación en Infectología Infantil (Infant).

Y no es para menos. Entre mayo y agosto, mientras el virus les ganaba terreno a todos los gérmenes estacionales tradicionales, incluido el virus sincicial respiratorio, un equipo de pediatras residentes hizo el trabajo de campo. Once médicos del Programa de Desarrollo de Investigadores Pediátricos, que lleva adelante Infant, el Ministerio de Ciencia y la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.) hicieron un relevamiento detallado de las historias clínicas de 1.200.000 bebes, chicos y adolescentes atendidos en seis hospitales pediátricos de referencia para la pandemia.

Hallaron que de los 251 pacientes hospitalizados por influenza H1N1, confirmada por laboratorio, murió el 5 por ciento. Eso representa una mortalidad de 10 chicos por cada millón de menores de 18 -sólo en la ciudad de Buenos Aires viven unos 3,8 millones-, comparada con uno por cada millón con la gripe estacional.

El nuevo virus mostró predilección por los menores de 4 años. El 75% de los chicos internados tenía menos de 2 años y la mayoría (60%) de ellos no superaba el año.

De hecho, en el último boletín epidemiológico sobre H1N1 emitido el viernes pasado, el Ministerio de Salud advierte: "El grupo de edad más afectado entre los casos graves en estudio y confirmados para H1N1 son los menores de 5 años (75,7 por cada 100.000)". Hasta la semana epidemiológica 49 (estamos en la 50), la influenza H1N1 se había cobrado 617 vidas de grandes y chicos.

El estudio, que hoy publica The New England Journal of Medicine , se realizó en los hospitales Dr. Carlos Gianantonio (San Isidro), Sor Ludovica (La Plata), Eva Perón (San Martín), Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna), Posadas y Durand. Participaron también las doctoras Vilma Savy y Elsa Baumeister, del Instituto Malbrán, y Margarita Ramonet, presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

"Cuando empezó la pandemia, decidimos tratar de entender qué sucedía, porque el problema que tenemos es que muchas veces hablamos sin los datos. Con la SAP, el Instituto Malbrán y el programa de residentes elaboramos una estructura con la que en cuatro semanas reunimos los datos de 1.200.000 pacientes", dijo Polack, profesor asociado César Milstein del Departamento de Pediatría de la Universidad Vanderbilt (EE.UU.).

Los resultados no sólo revelaron una tasa más alta de hospitalización (21 chicos por cada 100.000) que en 2008 con la gripe estacional (10 por cada 100.000) y una mortalidad diez veces más alta, principalmente por la falta de defensas contra el nuevo virus, sino también que en el 19% de los chicos convivía el virus H1N1 con el sincicial respiratorio, que causa la bronquiolitis, o que el 30% tenía alguna enfermedad previa, como asma, trastornos neurológicos, enfermedad pulmonar crónica o alguna enfermedad cardíaca o pulmonar. Sólo el 5% tenía la vacuna antigripal, aunque se trataba de un grupo de riesgo.

Una demora peligrosa

La principal recomendación durante la pandemia era consultar de inmediato ante los síntomas, como fiebre alta, tos, dolor corporal, etcétera. Sin embargo, dos tercios de los pacientes estudiados llegaron a la primera consulta más de 48 horas después de la aparición de los síntomas. En promedio, los padres tardaron unos 4 días en consultar.

El tratamiento antiviral dentro de las primeras 48 horas aumentó del 9% al 54% recién el 16 de junio, cuando las autoridades sanitarias emitieron las guías para el manejo de la pandemia. En los casos fatales, la enfermedad duró entre 3 y 5 días.

"En un mes reunimos todos los datos, que son muy representativos. Esto sirvió también para que los pediatras modificaran hábitos, como no dejar incompleta la historia clínica o especificar bien los síntomas", dijo la bioquímica Silvina Coviello, que con las pediatras Romina Libster y Jimena Bugna, de Infant, fueron las primeras autoras del estudio.

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