
La mitad de los trastornos de la voz puede deberse al reflujo
Muchas laringitis, disfonías y también otitis son atribuibles a este trastorno
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¿Tiene dificultades para tragar? ¿Carraspera? ¿Necesita aclarar frecuentemente la garganta? Estas preguntas -que no son las únicas ni las definitivas- pueden llevar al diagnóstico de problemas de la laringe, la faringe y los oídos relacionados con una entidad que el común de la gente sólo relaciona con trastornos del aparato digestivo: el reflujo gastroesofágico.
En el último año, un gran número de estudios indicó que ese ácido que sube desde el estómago hacia la garganta puede dañarla. Uno de esos trabajos, publicado en octubre de 2001 por la revista de la Asociación Americana de Otorrinolaringología, explica que "entre el 25 y el 35% de la población experimentará reflujo gastroesofágico en algún momento de su vida. En una reciente revisión se estimó que la mitad de los pacientes con trastornos de la voz presenta este problema".
Causas modernas
Según el doctor Jorge Schwartzman, profesor adjunto de Otorrinolaringología de la UBA, "la mayoría de las disfonías y laringitis que estamos viendo hoy se atribuyen al reflujo. Se trata de un nuevo panorama: hasta hace poco se atribuían a causas psicológicas u otras ya comprobadas -que siguen vigentes-, como los nódulos o pólipos (en el caso de las laringitis)".
En el nivel de la laringe "el principal síntoma es la carraspera, esa sensación de tener flema. Pero sucede que, cuando estudiamos al paciente, observamos que esa flema no está y que lo que existe es una gran inflamación producida por las sustancias que contiene el ácido del estómago".
Esas sustancias son, principalemnte, ácido clorhídrico y pepsina : "El ácido ejerce una función corrosiva y la pepsina destruye ciertas proteínas", dijo el especialista.
Normalmente, el esófago (tubo que lleva la comida hacia el estómago) contiene dos esfínteres (inferior y superior) que se relajan para dar paso al alimento y luego se cierran para que el ácido del estómago se mantenga en su lugar. Pero cuando existe alguna falla en el funcionamiento del esfínter inferior el ácido puede fluir en sentido contrario al normal: desde el estómago hacia el esófago. Lo mismo ocurre con el superior: si algo no funciona correctamente, el líquido puede llegar hasta la faringe (garganta) y causar síntomas. En este último caso es más preciso hablar de reflujo laringofaríngeo.
Según los estudios más recientes, el oído tampoco está exento de la problemática. Incluso algunos investigadores han citado la presencia en ese órgano del Helicobacter pylori , una bacteria estrechamente relacionada con las úlceras del aparato digestivo.
"Trabajos en animales muestran que el jugo gástrico provoca otitis. También se estudió que en muchos bebes en los que las otitis a repetición se atribuían a adenoides estaba presente el reflujo -dijo Schwartzman, director del Instituto de Garganta, Nariz y Oído-. Lo que se observa es que el ácido clorhírico irrita la Trompa de Eustaquio (conducto que une la nariz y el oído), dificultando el paso de aire y disminuyendo la presión del oxígeno necesaria para que el tímpano vibre".
Hábitos y tratamientos
Otro de los trabajos publicados por la Academia Americana de Otorrinolaringología indica que "el 45% de los pacientes con cáncer de laringe presentaban reflujo".
Según el doctor Schwartzman, "esto no significa que el reflujo sea la causa única de los tumores malignos. Lo importante es que hoy tenemos un elemento más para el diagnóstico, junto a los ya conocidos, como el tabaquismo o el alcoholismo".
Indicó el especialista que tanto en diagnóstico como en tratamiento los otorrinolaringólogos trabajan junto con los gastroenterólogos.
Los estudios diagnósticos incluyen la fibroscopía (por medio de la fibra óptica permite observar la laringe), la PHmetría (mide la acidez del líquido del estómago y ayuda a definir su grado de incidencia en las diferentes patologías), y otros análisis. El trabajo interdisciplinario es esencial, ya que el reflujo puede relacionarse con patologías graves del aparato digestivo.
El tratamiento de los problemas otorrinolaringológicos causados por el reflujo incluye cambios de hábitos y administración de medicamentos que inhiben la hipersecreción de ácido clorhídrico, indicados por el médico.
Agregó el doctor Schwartzman que "el stress agrava los síntomas, al igual que la ingesta excesiva de café, alcohol y picantes, o el comer mal y a deshora". Ingredientes que, en la Argentina de estos días, "los pacientes confiesan en las consultas, que crecen con el nerviosismo general".






