
La secta de Raël y sus delirios
Tienen un centro y un museo en Quebec
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NUEVA YORK.- Los cuarteles generales de Ra‘l, donde lo visité un día lluvioso de noviembre, son un monumento a su delirio. El centro de Ufoland está en medio de la rural Quebec, a una hora, aproximadamente, de Montreal, Canadá.
Adentro hay un museo dedicado a los fenómenos extraterrestres y a la genética, una curiosa amalgama de ciencia-ficción y ciencia. El salón principal contiene una réplica de tamaño real del plato volador que Ra‘l abordó en 1973 para su entrevista con los extraterrestres. Está hecho de madera pintada de plateado y está bastante vacío, excepto por un par de sillas inflables de vinilo.
Cerca, un modelo de algo más de ocho metros de alto de la doble hélice (la estructura del ADN) da vueltas lentamente, iluminada por un foco que hace que las moléculas de colores brillen.
Ra‘l me recibió, sonriente y con su característico traje estilo samurai. Las paredes están cubiertas con fotografías de su compañera, Sophie,una llamativa pelirroja, en las que ella está usualmente en topless e inclinándose sobre una rosa.
Pero nada de esto era importante, lo importante era la clonación, un tema sobre el que Ra‘l estaba más que contento de discurrir. Por supuesto, dijo, el proyecto que ellos están realizando por medio de Clonaid -la reconstrucción de un bebe para sus padres devastados- es solamente un diminuto paso hacia la meta última de vida eterna a través de la clonación.
El próximo paso
Las esperanzas de la pareja, y por supuesto su dinero, son un ingrediente necesario, pero la meta es mucho mayor que ellos mismos; nada menos que la derrota del envejecimiento y la muerte.
"El próximo paso será clonar una persona adulta -explicó- y después averiguaremos cómo cargar sus recuerdos en el nuevo cuerpo."
Mientras tanto, la clonación es un buen lugar para comenzar. "Y después -prosiguió- vendrán nueva tecnología, ingeniería genética, modificación genética de los seres humanos, mejoramiento de los seres humanos."
Cuando le pregunté acerca de las críticas y la resistencia acerca de aplicar la ingeniería genética en seres humanos, Ra‘l suspiró con piedad: "Fue lo mismo con el comienzo del fuego. Y con la electricidad".
En cierto modo, Raël es meramente la versión surrealista de otros utopistas biotecnológicos más respetables. Y en medio de abstracciones futuristas puede ser fácil olvidar que si los raëlianos u otro grupo como ellos tienen éxito en su proyecto, estarán introduciendo a una nueva persona en el mundo.
Raël mismo no parece preocuparse de cómo un chico clonado, que está siendo forzado a cumplir el rol de un padre o pariente muerto, podría sentirse -cómo ese sentimiento de destino abierto que consideramos un derecho de nacimiento puede estar negado a un chico replicado -.
No importa que nunca podrá crearse un reemplazo perfecto. Lo que importa es que algunas personas creen que sí. Lo que importa es que si alguien puede ser reemplazado, entonces ya no es singular, es decir, invalorable.
No importa. De acuerdo con Raël, lo que queremos, deberíamos tenerlo. La intensidad del deseo es prueba de virtud. Eso y la posibilidad de financiarlo. "Esta gente a la que estamos ayudando -dijo- quiere a este chico. Están dispuestos a pagar millones de dólares para tenerlo. Uno no puede ser más bienvenido que eso."






