
La Unesco aprobó la Declaración de Bioética y DDHH
La clonación, la eutanasia, los trasplantes de órganos o la investigación sobre embriones no figuran por ahora entre las propuestas
1 minuto de lectura'
PARIS (EFE).- La 33 Conferencia General de la Unesco aprobó hoy por aclamación la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, cuyas propuestas no conciernen, de momento, a temas conflictivos como la clonación, la eutanasia o el trabajo sobre embriones.
Servir de marco inspirador de las políticas, legislaciones y códigos éticos de los Estados es el primer objetivo del documento, encargado a la Unesco en 2003 por los 191 Estados miembros, en su última Conferencia General.
El respaldo recibido por este texto normativo internacional se esperaba, pues aunque se trata de una ´Declaración´, y por ello no tiene carácter vinculante, los equipos que lo redactaron optaron por prescindir de los puntos más conflictivos.
Para la Unesco, primó la imperiosa necesidad de que la comunidad internacional pudiese contar, al menos y cuanto antes, con "unos principios universalmente aceptables" en el vasto y cambiante campo de la bioética.
Por ello, los temas más polémicos, que movilizan enormes intereses políticos, económicos, científicos, jurídicos, religiosos y sociales, como la clonación, la eutanasia, los trasplantes de órganos o la investigación sobre embriones, quedaron fuera del proyecto de Declaración, ya el pasado enero.
Lo decidió tras un año de consultas con Estados y organismos especializados, el Comité internacional de Bioética de la Unesco (CIB), redactor del borrador, que los pasados meses de abril y junio recibió su forma definitiva en las dos últimas reuniones de expertos intergubernamentales convocadas a los efectos.
Otro de los objetivos esenciales de la nueva Declaración, que de manera indirecta afecta, obviamente, a todo el sector de la bioética en su globalidad, es "contribuir a globalizar la ética frente a una ciencia que conoce cada vez menos fronteras".
No en balde, el documento aborda "cuestiones de ética planteadas por la medicina, las ciencias de la vida y las tecnologías asociadas aplicadas a los seres humanos, teniendo en cuenta sus dimensiones sociales, jurídicas y medioambientales", destacó la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
El primer principio enunciado en este nuevo texto normativo es el "respeto de la dignidad humana y de los derechos humanos", completado con dos precisiones de peso.
La primera de ellas para prever que "los intereses y el bienestar del individuo deberían primar sobre el interés de la ciencia o de la sociedad".
La segunda para anunciar que "si tuviese que limitarse" la aplicación de los principios enunciados y aclamados hoy por la comunidad internacional "debería ser por ley, incluidos los textos legislativos sobre la seguridad pública, la investigación, la detección y las denuncias en caso de delito penal, la protección de la sanidad pública o la protección de los derechos y libertades".
Recuerda, en este sentido, que toda ley relacionada con la bioética "debe ser compatible con el derecho internacional de los derechos humanos" y da por sentado que la Declaración ha de ser compatible con las legislaciones nacionales.
Otros principios clásicos, como el respecto de la vida privada, de la confidencialidad o la no discriminación, y conceptos innovadores como el la "responsabilidad social", previsto en su artículo 14, recuerdan que el progreso de las ciencias y las tecnologías tienen por objeto "promover el bien estar de los individuos y de la especie humana".
El texto subraya, asimismo, la necesidad de que cualquier política bioética tenga en cuenta las repercusiones en las generaciones futuras, en particular en su constitución genética, así como en las especies animales y el medio ambiente.
Reconoce que gracias a la libertad de ciencia y de investigación puede haber grandes beneficios para la especie humana, con una mejora de la calidad y de la esperanza de vida, pero apunta que la salud no sólo depende de la medicina, sino también de factores sociales y culturales.
Por eso pide a la comunidad científica que incorpore una reflexión ética a su actividad y que presten especial atención a la situación de la mujer.
Asimismo, establece que los beneficios de la investigación científica y sus aplicaciones deberían compartirse con toda la comunidad.
Esta Declaración es la tercera sobre bioética promovida en la Unesco, que en 1997 fue el primer organismo internacional que promovió un instrumento normativo para defender el genoma humano, tarea que completó en 2003 con la Declaración Internacional sobre los Datos Genéticos Humanos, sobre su colecta, su tratamiento, su conservación y utilización.






