
Las grasas serían causa de cáncer
Una revisión de estudios internacionales sugiere que se vincularían con cinco tipos de tumores
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Además de ser un reconocido factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, todo parece indicar que el consumo excesivo de grasas saturadas también es responsable de la aparición de al menos cinco cánceres: colon y recto, mama, endometrio, próstata y pulmón.
Las acusadas no son solamente las grasas de los alimentos de origen animal (con excepción de las del pescado, que son ricas en ácidos grasos buenos para la salud). También están bajo la mirada de los investigadores las denominadas grasas hidrogenadas, que aparecen en el etiquetado de numerosos productos de consumo masivo (ver infografía) con el nombre de aceite vegetal hidrogenado o parcialmente hidrogenado .
Estas grasas -un invento de la industria alimentaria, que las creó bajo la clásica forma de margarina- se logran a través de la hidrogenación de los aceites vegetales crudos, que los vuelve sólidos, para mejorar el sabor y la conservación de los productos.
En un primer momento tuvieron muy buena prensa: se creía que a través de ellas se libraría a la humanidad del pernicioso efecto de las grasas saturadas. Pero las hidrogenadas, también llamadas trans , pronto mostraron sus límites.
"El consumo de grasas saturadas y trans -explicó el doctor Ricardo Uauy, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile- afecta la función del sistema inmune. Por ejemplo, de los linfocitos killer, que son responsables de identificar y destruir las células cancerosas. Estos efectos son mediados en parte por el rol de las grasas dietarias, que determinan la composición de las membranas celulares, lo que afecta la respuesta de los receptores de esa membrana."
Una reciente revisión de las más importantes investigaciones sobre cáncer y nutrición, compiladas por el World Cancer Research Foundation y el American Institute for Cancer Research, determinó que entre el 30 y el 40% de los cánceres podría prevenirse con dietas adecuadas, más actividad física, un peso normal y la no exposición a sustancias cancerígenas.
El doctor Marcelo Tavella, responsable del Programa de Prevención del Infarto en Argentina (Propia), de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Plata, destacó que existen estudios que señalan que en unos diez años la proporción de cánceres vinculados con la dieta en América latina será de alrededor del 34 por ciento.
Y el cáncer es más frecuente con la edad. "En la medida en que hay más latinoamericanos que sobreviven más allá de los 45 años -afirmó el especialista chileno-, más posible es que la muerte, en nuestro continente, se vincule con esta enfermedad."
Uauy y Tavella están asociados por un convenio de cooperación.
Amigos y enemigos
El doctor Uauy indicó que, a nivel genético, los ácidos grasos modulan la expresión de los genes responsables de la diferenciación y maduración celulares. "Por eso es posible que la expresión de algunos de esos genes relacionados con la iniciación o ampliación del fenómeno neoplásico se vincule también con el tipo de grasa que consumimos", dijo.
Tavella, por su parte, recordó que las dietas permanentes ricas en verduras y frutas podrían ayudar a evitar la aparición de 16 tipos de cánceres: boca y faringe, laringe, esófago, pulmón, estómago, páncreas, hígado, colon, recto, mama, ovario, endometrio, cuello uterino, próstata, tiroides, riñón y vejiga.
"El consumo debe ser como mínimo de 400 gramos diarios de distintas verduras y frutas -recordó el investigador de la Universidad de La Plata-. Pero, además, habría que disminuir la ingesta de alimentos ahumados y salados, ser prudentes con el alcohol y reducir el consumo de grasas. En su lugar, es importante incorporar ácidos grasos insaturados, contenidos en aceites vegetales crudos, como el de girasol, maíz o soja, y monoinsaturados, como el de canola y el de oliva."
Para ejemplificar la repercusión de los cambios dietarios, el doctor Uauy recordó el caso japonés, un país donde hasta hace muy poco tiempo había alta prevalencia de cáncer de estómago. "Al aumentar el consumo de verduras y frutas y disminuir la ingesta de alimentos salados y ahumados, esta tendencia comenzó a cambiar positivamente", dijo.
El especialista chileno agregó que la evidencia epidemiológica sugiere que los cambios dietarios y el aumento de la actividad física pueden reducir entre un 66 y un 75% el cáncer de esófago, estómago y colon y entre un 35 y 50% el de mama.
"La preocupación actual de la nutrición no es únicamente saciar el hambre -afirmó Ricardo Uauy-, sino lograr una mejor salud a través de una dieta equilibrada. Por eso se buscan alimentos que permitan evitar las enfermedades. Alimentarse para una nutrición óptima es un nuevo concepto que toma fuerza en el mundo. Envejecer sin enfermar es el desafío del momento."
Recomendaciones
- "Hay que consumir al menos 400 gramos diarios de distintas frutas y verduras, disminuir la ingesta de grasas y de alimentos salados y ahumados y ser prudentes con el alcohol."
Marcelo Tavella - "El consumo de grasas saturadas y trans afecta la función del sistema inmune. Por ejemplo, de los linfocitos killer, que identifican y destruyen las células cancerosas".
Ricardo Usuy






