
Lentes intraoculares permitirían la visión de lejos y de cerca
Son las multifocales, que se utilizan en Europa y ya se prueban en la Argentina
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Es inevitable. Con los años, además de la sabiduría, suele llegar algo mucho más prosaico: los anteojos. Nuestro exquisito mecanismo ocular comienza a acusar el desgaste de décadas y la visión se deteriora sin remedio.
Ahora, un par de lentes intraoculares multifocales que parecen dignas del "hombre biónico" tal vez ayuden a solucionar dos problemas al mismo tiempo: eliminan las cataratas y permiten independizarse de los anteojos.
"Desde octubre último coloqué más de 150 -se entusiasma el doctor Roberto Kaufer, oftalmólogo argentino que tuvo a su cargo un protocolo de investigación de estas diminutas prótesis de última generación, mientras un especialista alemán, otro brasileño y otro inglés realizaban lo propio en sus respectivos países-, en todos los casos con excelentes resultados: el ciento por ciento de los pacientes lee perfectamente sin anteojos tanto de lejos como de cerca."
Kaufer tiene experiencia. Desde 1998 realizó más de mil intervenciones para colocar lentes intraoculares, pero de otras características.
"La primera generación fue muy buena para ver de lejos y a media distancia, y no tan buena para ver de cerca -afirma-. Por otro lado, la mayoría de los pacientes tenía dificultades con la lectura larga. Por ejemplo, si leía LA NACION del domingo, en algún momento iba a usar anteojos."
Pero con esta nueva versión, explica, a la posibilidad de eliminar el problema de las cataratas se suma la de abandonar los anteojos. En Europa las lentes ya están disponibles en el mercado, y en los Estados Unidos está pendiente su aprobación.
Evolución tecnológica
El ojo funciona como una cámara fotográfica. El iris cumple la función del diafragma, tiene dos lentes (la córnea y el cristalino) y la imagen se forma sobre la retina (que cumpliría la función del rollo de fotos). Pero con la edad el cristalino puede volverse opaco, lo que dificulta el ingreso de la luz. Es a esta condición que se denomina "cataratas".
En las primeras cirugías para corregir esta afección el oftalmólogo simplemente extraía el cristalino y posteriormente la persona necesitaba gruesos lentes para poder ver. Después aparecieron las lentes intraoculares monofocales.
"Con las lentes que había hasta ahora uno retiraba el cristalino con cataratas y luego el paciente tenía que utilizar anteojos de lectura -explica el especialista-. Con las lentes multifocales se avanza un paso más."
La cirugía para insertar estos dispositivos en el ojo es veloz -tarda tan sólo 15 minutos- y se realiza con anestesia local (en gotas).
La prótesis -de 13 mm por seis- se coloca plegada a través de una incisión de dos milímetros y medio que se realiza en la parte inferior de la córnea.
El paciente se retira del consultorio con la pupila dilatada, pero sin parche, y puede trabajar esa misma tarde.
Curiosamente, las lentes producen dos imágenes: una distorsionada y una precisa. El cerebro elige la correcta; es decir que se da el mismo efecto que aparece cuando uno mira a través de un anteojo que tiene gotitas. Si se fija la vista en un objeto lejano, no se ven las gotitas.
"¿En qué pacientes puede practicarse esta operación? Hay que seleccionarlos bien y no dar falsas expectativas -subraya Kaufer-. Aunque van a ver bien de lejos y de cerca, tal vez haya una distancia en especial en la que pueden llegar a necesitar ayuda, como para mirar la computadora."
El médico, que operó a varios familiares, entre ellos a su madre y su tía, afirma que los comentarios que le hacen sus pacientes luego de la operación son muy valiosos para ajustar la técnica. Los resultados hasta el momento serían notables.
Adaptación paulatina
"Mi madre, por ejemplo, necesitaba mucho aumento para ver de lejos y el doble para ver de cerca -cuenta-. Tenía cataratas incipientes y no salía de su casa sin los anteojos. Le extraje los cristalinos, le puse estas lentes intraoculares y no usa más anteojos. Adelantó una cirugía que se hubiera hecho quizá dentro de cinco años, no usa más anteojos y más adelante no va a tener que operarse de cataratas."
Según el especialista, entre los más de 150 casos tratados desde octubre no hay uno que necesite anteojos de lectura ni de lejos. Todos leen hasta las letras más pequeñas de los goteros oftálmicos. Sólo, tres pacientes se sienten incómodos en el uso de la computadora.
"Ellos refieren que podrían mirar sin anteojos, pero que están más cómodos con ellos. Hay una adaptación con el tiempo y cada vez los usan menos", dice.
Sin embargo, y más allá de todas sus virtudes, las lentes intraoculares multifocales tienen un efecto adverso. De noche pueden producir lo que se conoce como "halos", sobre todo en los primeros meses de uso. Aunque, asegura el especialista, esto se da en un porcentaje muy pequeño de pacientes, y con el tiempo el efecto disminuye "y cada vez molestan menos".
Por tratarse de un producto que sólo en estos meses está comenzando a utilizarse en el mundo, por ahora, ni la cirugía ni las lentes están contempladas dentro de los planes de la medicina prepaga ni se colocan en centros públicos.
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