
Los donantes de sangre pagos son un desafío por superar
Su existencia, difícil de cuantificar, disminuye la seguridad de las transfusiones
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La Argentina tiene cerca de un millón de donantes de sangre por año. Se realiza aproximadamente un millón y medio de transfusiones, aunque nunca son de sangre entera, sino de algunos de sus componentes (hemocomponentes).
Para tener cubiertas las necesidades se calcula que el 3% de la población debería ser donante. "Estamos bien, pero sería importante trabajar en la calidad del donante, para que sea absolutamente altruista", dice la doctora Ana del Pozo, secretaria de la Comisión Nacional de Sangre.
"La mejor donación -agrega- es aquella en que no se requieren donantes familiares, pero es un proceso que lleva muchos años de reconversión. En España, el 85% de los donantes son altruistas, pero es un proceso que llevó 15 años."
En nuestro país, la proporción de donaciones de ese tipo oscila entre el 2 y el 7% y, oficialmente, el resto es aportado por los llamados donantes de reposición (familiares, amigos, conocidos, etcétera, que donan sangre cuando alguien se lo solicita).
Y algo parece claro: un eficaz sistema nacional de sangre se sustenta en un número suficiente de donantes voluntarios, repetidos y altruistas que den sangre en forma periódica. Algo que falta en la Argentina. Un norte en la materia es la situación de Canadá o la de Cuba. En el primero, sólo existen 20 bancos de sangre, pero muy bien equipados y comunicados entre sí, con un promedio de casi 230 donaciones diarias; en Cuba, los donantes por día llegan a 60. En nuestro país, donde funcionan 745 bancos de sangre, el promedio diario de donaciones no llega a cuatro.
"La idea es que las personas no se sientan obligadas a donar -afirma la doctora Mabel Maschio, coordinadora nacional del Programa de Educación a Distancia Sangre y Componentes Seguros-. Es ideal que exista continuidad porque con un número más bajo de donantes se obtiene hasta tres veces más donaciones por año, pues donan varias veces. Por otra parte, la gran ventaja es que si alguno de ellos estuvo en período de ventana y tenía una infección, al regresar al banco se lo vuelve a pesquisar y se evita la donación."
Compra y venta
Los expertos aseguran que toda vez que se puso en marcha un sistema de incentivos económicos para la donación en el mundo la empresa perdió su sentido original y aumentó entre 20 y 30 veces el riesgo de que la sangre contagie una enfermedad. Además, cuanta más sangre se tamiza en un mismo lugar, más económico es el costo de su procesamiento.
Más allá de las leyes y los peligros, la compraventa de sangre es una realidad, no sólo en nuestro país. Una de las maneras más claras de incentivarla es cuando se solicitan, de golpe, 20 o más donantes para una persona enferma, operada, internada.
-¿Por qué piden de pronto 20 donantes?
-Porque hay que realizar la reposición en el banco -responde Del Pozo-. De todos modos, está mal que se exija de esta forma compulsiva. Lo correcto es dar tiempo, que sea progresivo.
-¿Alguien puede comprobar cuánta sangre se utilizó para su familiar?
-Absolutamente. La cantidad de unidades de sangre utilizadas siempre figuran en la historia clínica. Sino, es un delito.
Pese a las recomendaciones, en algunos casos esos 20 donantes no aparecen. Y entonces, contra la espada y la pared, surge la opción: pagar a alguien para que done.
"Nosotros, los médicos, sabemos que esto pasa -dice el doctor Oscar Torres, secretario científico de la Sociedad Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología-. No venden la sangre en forma directa: está prohibido que un banco compre sangre, pero en ninguna ley está escrito que alguien no pueda donar sangre a cambio de dinero. Muchas veces preguntamos en el interrogatorio y algunos dicen que recibieron un pago. Pero otros no. Me doy cuenta, eso sí, de que hay muchos desocupados y no sé si vienen a donar sangre por el tema de la retribución económica. Esa no es sangre segura; no sabemos si ocultan alguna situación de riesgo porque hay de por medio una retribución económica."
"Hay que tener mucho cuidado -agrega Maschio-. Con la cantidad de desocupados que tenemos, la gente quizá va a donar porque le ofrecieron el dinero, y esto puede ser dañino para la salud si no concurre con la periodicidad apropiada."
Donar es sano
En la actualidad, cuando una persona va a donar sangre se le debe realizar un minucioso cuestionario para garantizar la seguridad del noble líquido. La donación de sangre se realiza a través de un kit especial, totalmente descartable, que da al procedimiento total seguridad. Los especialistas recomiendan concurrir bien descansado, luego de haber tomado un desayuno liviano.
La mayoría de los donantes son varones, pero esto no significa que las mujeres sean menos aptas. "Es muy bueno hacerlo, especialmente después de los 50 años -comenta Del Pozo-. Las mujeres menopáusicas tienen exceso de glóbulos rojos porque dejan de menstruar y esto no es bueno: la sangre se vuelve más especie, las arterias más pequeñas y existe más riesgo de problemas cardiovasculares."






