
Los médicos hacen una movida contra el mareo
Toda persona sana tiene hasta un 40% de posibilidades de sufrir episodios de vértigo posicional.
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-Estoy mareado.
-¿Por qué no te sentás un ratito?
Este breve diálogo es uno de los intercambios de palabras más cotidianos en lo que a salud respecta, pues el mareo es una patología extremadamente común. "El 40% de las personas que llegan a la consulta de una clínica de neurología lo hace afectado por algún trastorno vinculado con el equilibrio, generalmente vértigos, mareos o inestabilidad", asegura el neurólogo Sergio Carmona, presidente del XVI Congreso Iberoamericano de Otoneurología, recientemente realizado en Rosario.
Los desórdenes del oído interno que generan mareos, falta de equilibrio al caminar, vértigo y náuseas -y que pueden ir desde una molestia leve y pasajera hasta provocar una incapacidad completa- son demasiado frecuentes. Según datos de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH), cerca de 90 millones de norteamericanos (el 42% de la población) visitarán a su médico, por lo menos una vez en su vida, quejándose del acoso del mareo.
Entre los desórdenes más diagnosticados que causan mareos se cuentan el mal de Meniére, las infecciones del oído y los daños causados por algún golpe en la cabeza. Otras causas menos comunes son los tumores que crecen lentamente, afectando el nervio vestibular, y problemas generados por alergias o aun enfermedades autoinmunes.
Sin embargo, la que sobresale entre todas las causas de mareos es el vértigo posicional.
Las cervicales son inocentes
"Hasta cumplir los 70 años, cualquier persona sana tiene hasta un 40% de posibilidades de sufrir vértigo posicional paroxístico -explica el doctor Hamlet Suárez, director del Laboratorio de Audiología y Otoneurología que funciona en la Facultad de Medicina de Montevideo, Uruguay-. Y no se trata de un problema menor, especialmente en la tercera edad, porque los trastornos del equilibrio pueden provocar caídas muy graves."
Este particular tipo de vértigo suele aparecer cuando la persona se incorpora o se acuesta en la cama, o cuando levanta la cabeza para mirar hacia arriba. "De pronto -describe Carmona-, el paciente se siente terriblemente mareado y durante 30 o 40 segundos todo gira violentamente a su alrededor. Luego, de manera casi tan brusca como empezó, la molestia desaparece (por eso se la llama paroxística).
Durante muchos años se creó una especie de folklore popular que afirmaba que la causa de estos mareos eran problemas cervicales o de columna. "Y muchas veces hasta los propios médicos mandaban al paciente a hacerse estudios, radiografías y una terapia de masajes en el cuello", explica Luis Nicenboim, otorrinolaringólogo y director del Instituto del Oído de Rosario.
"Pero lo cierto es que en la gran mayoría de estos casos la causa no tiene nada que ver con las vértebras, sino con un problema del oído interno: el desprendimiento y la migración de una especie de piedritas o cálculos llamados otoconias."
Otoconias fuera de lugar
Hace no más de 5 o 6 años, los especialistas llegaron a la conclusión de que este mareo es causado por la (mala) acción de las otoconias, que se desprenden de su lugar natural, la membrana del oído interno, y se mueven hacia otra zona del oído llamada canal semicircular, que es la encargada de registrar e informar al cerebro los movimientos de rotación de la cabeza.
Una vez que estas partículas llegan al vecindario equivocado, permanecen allí, flotando libremente. Pero cuando la cabeza se mueve, la indeseada presencia de estas piedras se hace sentir y genera un conflicto de información entre lo que la persona percibe con sus ojos y los movimientos que el oído interno registra e informa. Y como el cerebro no puede conciliar estas dos informaciones contradictorias aparece el vértigo, que dura hasta que las molestias flotantes se reacomodan y dejan de interferir.
Movimiento curativo
Según Carmona, el tratamiento de esta afección es simple, barato y muy efectivo. "Se trata de unos pocos movimientos de la cabeza, que deben ser guiados por el médico y que apenas requieren entre tres y cinco minutos. No se necesitan anestesia ni cuidados especiales", cuenta el especialista.
Estos movimientos tienen por objetivo remover los molestos cálculos de la zona de conflicto, haciéndolos migrar hacia otras cavidades del oído, en donde no interfieren con la percepción de los movimientos rotatorios.
Esta opción terapéutica logra un porcentaje de cura altísimo: hasta un 60% con la primera maniobra y, en la eventualidad de que sea necesario repetirla, un 90 por ciento.
Además, aclaran los otoneurólogos, esta solución es posible, independientemente del tiempo en que haya estado presente la afección.






