
Los problemas sexuales luego del parto
Pueden ser de origen fisiológico, de relación con su pareja o psicológico, pero generalmente se pasan por alto y no reciben atención
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Cuando hace 26 años fundó el Centro de Medicina Sexual de la Universidad de Boston, en los EE.UU., el tema aparecía apenas, tímidamente, sugerido.
Ahora, el doctor Irwin Goldstein, profesor de Ginecología y Urología, sabe que la salud sexual de varones y mujeres cobra cada vez mayor relevancia, e insiste en considerarla un problema de salud pública.
"Es sencillo: en todo el mundo, hay más de 2000 actos sexuales por segundo. Y en la mitad de los casos los protagonistas tienen algún problema", dice, cómodamente vestido con jeans y remera, y descalzo, en la habitación del hotel de Retiro donde se hospedó toda la semana pasada, durante el 11° Congreso de la International Society for Sexual and Impotencia Research (Issir), realizado en Buenos Aires.
Goldstein, siempre acompañado por su esposa Sue -colega y estudiosa de los mismos temas- pertenece al laboratorio de científicos que identificó qué neurotransmisor permite la erección del pene, un hallazgo que más tarde permitió desarrollar el Viagra.
-En términos de conocimientos sobre la respuesta sexual femenina, estamos casi igual que en los 70 -se lamenta Goldstein-. Aún no determinamos qué neurotransmisor relaja la vagina, cuál es la fisiología de la vascularización del clítoris o de los mecanismos de lubricación... Por eso es muy habitual creer que todas las disfunciones sexuales femeninas están en su cabeza, como se creía antes respecto de las masculinas.
El especialista añade que, como ocurre entre los hombres, las dificultades de las mujeres a la hora del sexo pueden manifestarse en tres niveles: el del deseo o interés sexual; el de la respuesta física ante los estímulos (vascularización clitoridiana y vaginal, lubricación) y, en el nivel del clímax u orgasmo.
El doctor Goldstein puntualiza que una de cada tres mujeres tiene alguna o varias disfunciones sexuales antes de la menopausia, mientras que la proporción se eleva al 45% durante la perimenopausia -y un 25% de ellas sufrirá depresión por esa causa-, y luego del cese de la menstruación el 80% del universo femenino sufre disfunciones sexuales.
Pero Irwin Goldstein se anima a más y asegura que después de ser madres el 25% de las mujeres queda con alguna disfunción sexual permanente.
"Hay muchas explicaciones -afirma-. Quizás antes eran dos y ahora son tres, y la nueva personita reclama tiempo y dedicación y ella está cansada y le duelen los pechos; la maternidad es muy bella, pero se siente algo deprimida y no tiene ganas de contacto sexual. O, tal vez, le hicieron episiotomía y no ha cicatrizado del todo bien: siente dolor y eso la desalienta... Muchas mujeres quedan con problemas de vejiga, con cistitis, o inflamaciones e infecciones. O el fórceps, si se usó, puede haber dañado el nervio que inerva al clítoris y le hace perder sensibilidad. Pero el motivo más frecuente de las disfunciones sexuales luego de la maternidad son los desequilibrios hormonales."
El especialista afirma que por un motivo desconocido muchas mujeres dejan de secretar suficiente testosterona libre como para sostener el deseo sexual luego del embarazo. "La falta de testosterona libre es un punto crítico en la falta de deseo -dice Goldstein-. El año próximo, en los EE.UU., se conocerá el primer medicamento aprobado para tratarlo: los parches de testosterona."
El especialista agrega que no hay especialistas en medicina sexual para dar atención a estos problemas. "El tema no se estudia en las facultades de medicina -puntualiza-. Nunca un ginecólogo revisa a una paciente y le dice: «Quédese tranquila; su clítoris o los labios de su vagina son normales». Y nosotros, en nuestro centro de atención, estamos cansados de ver a mujeres psíquicamente normales que llegan a pedir ayuda porque sienten dolor durante el coito por una infección no tratada, o cuyo clítoris no está bien irrigado por fallas en la vascularización o debido a que por un accidente que ni recuerda se cortó el nervio y perdió la sensibilidad. Nadie le dice a una mujer que una histerectomía (ablación del útero) quizá no le permita sentir igual calidad de orgasmos, o a una paciente tratada por depresión, que la medicación puede inhibir su deseo. La mujer tiene derecho a recibir información y tratamientos. Eso es lo que buscamos."






