Murió Eugenia Sacerdote de Lustig

Acababa de recibir una alta distinción
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30 de noviembre de 2011  

Se fue en un suspiro, mientras conversaba con su hija. El domingo por la tarde, la científica ítalo-argentina Eugenia Sacerdote de Lustig, cuyas investigaciones fueron clave para controlar la epidemia de poliomielitis y que dedicó su vida al estudio de las células vivas, murió en Buenos Aires a los 101 años. Hace dos semanas, había sido distinguida en el Senado de la Nación con la Medalla del Bicentenario.

Fue, junto con su prima hermana Rita Levi Montalcini (Premio Nobel de Medicina 1986 y senadora vitalicia en Italia), una de las primeras mujeres en recibirse de médica en Italia.

Eugenia Sacerdote llegó a la Argentina en 1939, tras dejar su país por las persecuciones raciales del régimen de Benito Mussolini. En la cátedra de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, se dedicó a investigaciones con el cultivo de células vivas in vitro, técnica que permite el estudio de virus y tumores.

La médica dijo hace algunos años a ANSA que, en el marco de la campaña para introducir la vacuna contra la poliomielitis, "y para dar el ejemplo" se inmunizaron primero ella y sus tres hijos. También recordó en ese diálogo que siempre sintió nostalgia por su país natal, del que añoraba "las montañas" y "las estrellas" del hemisferio Norte, que la habían acompañado en la infancia.

También evocó que, a poco de nacer en Italia su primera hija, una mañana leyó en el diario las decisiones de Mussolini contra los judíos y que a causa de ese duro golpe emocional, "dejó de tener leche para amamantar".

Con su marido, que trabajaba en la empresa Pirelli, viajaron primero a Brasil y luego a la Argentina. Se comunicaba con su prima hermana "todas las semanas", en un vínculo estrecho de dos personalidades de la misma edad y ambas dedicadas a la ciencia.

Investigadora del Conicet y jefa de Virología del Instituto Malbrán, trabajó hasta los 80 años, cuando comenzó a perder la visión, aunque siguió dialogando con sus discípulos y manteniendo una intensa actividad intelectual a partir de las lecturas que amigos y estudiantes hacían para ella.

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