
Psiquiatría: hay el doble de urgencias
Se incrementan los pacientes duales, que combinan enfermedad mental con abuso de drogas
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Es domingo en el hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear, dirigido por el doctor Oscar Taber, ubicado frente al predio que alguna vez ocupó el tan mentado albergue Warnes y donde ahora funciona un supermercado.
Un médico psiquiatra con su maletín de emergencias y un chofer al volante de una ambulancia saben bien que los auxilios del domingo son diferentes.
Solamente tres hospitales generales de Buenos Aires -Piñero, Alvarez y Fernández- tienen psiquiatra de guardia ese día. Entonces, toda la demanda que llegue al SAME el domingo y los emergentólogos consideren urgencia psiquiátrica será derivada a la ambulancia del Alvear, que deberá reunirse con su paciente en algún hospital, la vía pública una comisaría o el domicilio del paciente.
Así las cosas, entre 1998 y 2000, con el aumento de la desocupación y la marginalidad, y el incremento de los ciudadanos sin cobertura de obra social o prepaga, los pedidos de auxilio de la ambulancia del hospital de la calle Warnes casi se duplicaron: en 1998 fueron 1397; en 2000, 2609, mientras que en la última década aumentaron nueve veces.
Se incrementaron también las situaciones de violencia, el riesgo de los profesionales durante la atención y, por ende, la solicitud de intervención policial y judicial. Todo esto de la mano de un creciente consumo de sustancias psicoactivas (es decir, drogas prohibidas) y de intentos de suicidio, que trepan al compás de una realidad angustiante.
El impacto de la crisis
Los doctores Eduardo Rubio Domínguez (jefe de la guardia del día domingo), Miguel Diez, Guillermo Gadea, Mariana Lagos, Paula Levi y Alejandra Negre realizaron un trabajo de investigación -publicado en la Revista de Clínica Neuropsiquiátrica Alcmeon en marzo de 2001 y ganador del primer premio en el Simposio Regional de la Asociación Mundial de Psiquiatría- para explorar acerca de los motivos que explican el aumento de la demanda de auxilios y los padecimientos de quienes los necesitan.
"Tenemos la única ambulancia de emergencias psiquiátricas del país; cubre toda la ciudad de Buenos Aires -explica el doctor Rubio-. Además de incrementarse los auxilios por ambulancia, en los últimos tiempos aumentaron los pacientes que ingresan por guardia y que vienen a consultar desde otro hospital de la Capital Federal o del conurbano, ya que entre el 30 y 40% de la demanda es de allí."
Rubio agrega que también se elevó por tres (de 225 a 998) el número de camas supernumerarias anuales del centro asistencial, que en realidad no son otra cosa que camillas y colchones dispuestos en la sala de guardia para aquellos que no tienen ubicación en otro hospital psiquiátrico de la ciudad (Borda, Moyano o el infanto-juvenil Tobar García) y que por orden judicial (generalmente cuando hubo autoagresión o agresión a otros) deben quedar internados.
"Pese a todo este incremento -comenta Mariana Lagos- el plantel de guardia sigue siendo el mismo: cuatro psiquiatras, un jefe, un clínico, un psicólogo y un asistente social. Dentro de la emergencia psiquiátrica, el intento de suicidio es el principal motivo de consulta: de los 100 casos que tomamos en nuestro trabajo de investigación, el 26%. El problema social impacta muy negativamente en la salud mental. Hasta hace poco o las mujeres consultaban más por problemas emocionales, pero hoy son muchos los hombres que la policía trae después de encontrarlos en la vía del tren, desesperados porque no tienen trabajo. Eso pasa cada día más."
Si bien los psiquiatras tienen datos hasta el año 2000, Rubio explica que en los últimos tiempos los pacientes internados en camas supernumerarias "seguramente se elevó de tres a cuatro o cinco por día."
Al ser de emergencias, el modelo de intervención del hospital Alvear no supone largas internaciones y la intención es que el paciente supere el momento crítico, mejore y continúe su atención ambulatoria.
"Pero eso no siempre es posible -dice el doctor Miguel Diez- porque si bien hay una proporción importante que vive con la familia de origen, no siempre reciben la contención apropiada y a menudo no disponen de dinero para la medicación o el transporte. Por eso a veces la internación es más por lo social que por lo médico."
Los pacientes duales
Uno de los aspectos que determinó la investigación fue la precaria situación material de la mayoría de los pacientes estudiados: sólo un 27% tenía trabajo, un 10% obra social y un 18% era indigente (percibía menos de 80 pesos mensuales).
"En los auxilios observamos un alto porcentaje de situaciones de violencia -agrega Rubio-, con autoagresión o agresión al profesional. Puede ser por causa de una psicosis, abuso de drogas, por ejemplo cocaína, o debido a un cuadro maníaco. Son pacientes que pueden romper todo."
"En ese momento -agrega la doctora Alejandra Negre- el paciente está en una situación de violencia tal que puede hacer cualquier cosa. Tiene furia, un aumento de la actividad psíquica y motora y pérdida de la conciencia de sí."
La suma de violencia, consumo de sustancias y marginalidad pergeñan un nuevo tipo de paciente que los profesionales llaman dual: alguien que ya tiene una patología psiquiátrica de base (esquizofrenia, depresión, etcétera) y, además, consume drogas, hecho que ocurrió en el 25% de los casos estudiados, en tanto el 34% tomaba alcohol y casi la mitad psicofármacos. "Son pacientes toxicómanos y psiquiátricos a la vez", advierte Rubio. "Su tratamiento se complica porque es más difícil medicarlos y entre ellos son más habituales los episodios de violencia", agrega Diez.
Suma peligrosa
Auxilios: entre 1998 y 2000, la demanda de asistencia en emergencia psiquiátrica se incrementó al doble.
Drogas y alcohol: la mitad de los pacientes es consumidor de psicofármacos; el 34% toma alcohol y el 25% es adicto a drogas prohibidas.
Suicidios: se registra un mayor número de personas que intentan quitarse la vida debido a problemas laborales y económicos.
Violencia: el consumo de sustancias aumenta la agresividad de los pacientes, que se autoagreden y pueden agredir a los profesionales que atienden la urgencia.
Guardias: deberían tener dos psiquiatras en la ambulancia de emergencias debido al incremento de los episodios de violencia.
Internación: por falta de camas, es necesario solicitar la intervención policial o de la Justicia y se prolonga la duración del auxilio.






