Revelador: caminaba por el bosque, vio una punta brillante y desenterró un arma de 3000 años de antigüedad
El hallazgo tuvo lugar en Polonia y la noticia dio la vuelta al mundo por la importancia de este elemento de guerra que causó terror en la Edad del Bronce
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El 14 de junio, Marcin Wiśniewski hizo lo que todos los días: salió a caminar por el bosque cercano a la ciudad de Gdańsk con el propósito de “cazar tesoros”. En su mano llevaba un detector de metales, su única compañía. Durante el trayecto vio un objeto extraño que sobresalía del suelo y comprendió que se trataba de un elemento arqueológico. Después de notificar a las autoridades locales, se confirmó que el cazador halló una espada de casi 3000 años de antigüedad, un objeto de suma importancia para la historia de Polonia.
Según dijo al medio polaco Magazyn Popularnonaukowy, Wiśniewski notó que el objeto enterrado tenía un aspecto deteriorado, antiguo. Además, estaba incrustado verticalmente en el suelo con tanta firmeza que pareció indicar la ubicación de un yacimiento con más elementos arqueológicos.

En lugar de recuperar por sí mismo la espada, el cazador de tesoros cubrió el elemento con hojas, ramas y le colocó una lata de cerveza. Acto seguido, llamó al Conservador de Monumentos del Voivodato de Pomerania, que de inmediato envió personal del Departamento de Monumentos Arqueológicos del Museo Arqueológico Estatal de Varsovia para retirar el arma con los cuidados debidos.
Características del hallazgo
Durante la excavación no se encontraron más objetos, pero la espada significó un testimonio único de la Edad del Bronce. Los primeros estudios, revelaron que el arma se originó entre el 900 y el 700 a. C. Se dio en el contexto de la última etapa de esa fase temporal en Europa, donde algunas comunidades ya poseían un gran avance en la metalurgia, camino al inicio de la Edad del Hierro.

Construir un tipo de arma como esta significaba un costo superfluo que no todos podían afrontar. Desde la elección de los materiales hasta la fundición y el artesano que trabajaba con el bronce.
Esta es un tipo de espada con empuñadura puntiaguda. Significa que la hoja se extendía en una espiga estrecha, sobre la cual se montaba una empuñadura, generalmente hecha de materiales orgánicos como madera, hueso o asta, que generalmente no suelen conservarse por la erosión natural. En la mayoría de los casos solo se encuentra el metal.

La espada mide poco más de 60 cm de largo, con unos 6 cm en la espiga. A lo largo de dos surcos paralelos o longitudinales, se aprecian filas de arcos grabados y líneas transversales cortas, indicaron en el medio anteriormente citado.
Por su parte, el arqueólogo Dawid Sych, de la Universidad de Leicester, advirtió: “Se conocen casos similares en la Polonia actual y en otras partes de Europa, como la isla de Shuna en Escocia, pero no son comunes. Muy rara vez, fuera de las excavaciones arqueológicas habituales, podemos observar la forma en que los objetos se colocaban en el suelo”.

Dos espadas con características similares y en forma de “antena” se descubrieron en 1920 en lo que hoy es el bosque de Gdańsk. Tras los trabajos de restauración, se guardaron en el Museo Provincial de Gdańsk; sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial se perdieron, por lo que este reciente hallazgo representa un hecho importante y significativo para esa región polaca.
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