
Se inaugura el primer centro de día para personas con afasia
Allí podrán asistir a talleres expresivos y laborales para reinsertarse en la sociedad
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"Aún con lo difícil que resulta vivenciar la experiencia ajena, es posible imaginar la ceguera cerrando los ojos, o la sordera tapándose los oídos. Sin embargo, es casi imposible tener una idea aproximada de cómo se siente la pérdida del lenguaje - señala Silvia Rubio-Bruno, neurolingüista y presidenta de la Fundación Argentina de Afasiología Charlotte Schwarz-. Las personas afásicas no pueden expresar sus sentimientos, sus necesidades, es como -compara- si a uno lo trasplantaran a un país cuyo idioma conoce a medias."
Precisamente para tratar a los pacientes crónicos con alteraciones adquiridas en la comunicación, el lunes se inaugurará aquí el Primer Centro de Día para Afásicos de la Argentina, una institución pionera en América latina.
La afasia es un trastorno de la comunicación, ya sea en la expresión oral y/o escrita, o en la comprensión verbal. "La causa es una lesión en el cerebro debida a alteraciones circulatorias, generalmente agudas, como los accidentes cerebrovasculares, traumatismo de cráneo, infecciones, tumores; o bien, de forma más lenta o crónica, como las que ocurren en la ateroesclerosis cerebral", subraya el neurólogo y neuropatólogo Roberto Caccuri, asesor de la entidad y miembro de carrera del Conicet.
Se calcula que en la Argentina se producen alrededor de 5000 nuevos casos por año. Entre ellos se encuentran desde cuadros leves casi imperceptibles hasta los severos.
"Dentro de las afasias hay dos grupos: los que no pueden expresarse, pero entienden bastante bien (afasia motora o de Brocca, quien la describió); y aquellos que no pueden comprender y presentan un lenguaje fluido pero incoherente (afasia sensorial o de comprensión). Entre estos dos extremos existe una variada sintomatología intermedia y compleja", explica el especialista.
En el pasado cercano, a los pacientes con estas características se los internaba en hospicios. Precisamente dos casos que hicieron historia fueron de mujeres. "Ambas se llamaban Susana y habían ingresado en el hospital psiquiátrico de Breslau, Alemania: se las consideraba enfermas mentales debido a que presentaban un discurso incomprensible e incoherente. Cuando fallecieron, un joven médico de 26 años, Carl Wernicke, observó en sus cerebros lesiones vasculares. Era 1874 y fueron los primeros casos descriptos de afasia sensorial", recuerda Caccuri.
Hemiplejia (parálisis total o parcial, generalmente del lado derecho), alteraciones en la sensibilidad, memoria, razonamiento matemático, emotividad, pérdida del campo visual, labilidad en la atención y fatigabilidad son algunos de los trastornos de la afasia, que puede afectar a hombres y mujeres de cualquier edad y nivel socioeconómico cultural.
El día después
Eduardo N. (50) sufrió un accidente cerebrovascular, no mueve la mitad de su cuerpo, habla con dificultad, prácticamente no puede escribir y está deprimido.
El desafío es volver a empezar, tomando lo que ofrece esta nueva situación. "A partir de mi afasia comencé a descubrir otro mundo. Antes era nula en dibujo y pintura, y ahora no puedo creer los trabajos que realizo", cuenta Marta, asistente a los talleres de la Fundación Schwarz.
"Numerosos pacientes afásicos manifiestan síntomas de un cuadro depresivo. Se trata de una depresión endógena por la lesión de la estructura cerebral; no está motivada -aclara el doctor Caccuri- por el duelo de las pérdidas de habilidades. Con el tiempo, cuando el paciente comienza a registrar su invalidez, puede iniciarse una depresión reactiva al sentirse incomunicado." Después de la lesión cerebral, el individuo enfrenta una nueva realidad. "Generalmente llega a la Fundación con una sensación de pérdida total: de trabajo, de familia, de amigos", relata la psicóloga Ana Palau, coordinadora de los grupos de autoayuda.
Más adelante precisa: "En psicología se habla de un yo real , y un yo ideal , es decir cómo se quiere ser. En este caso, el yo ideal es el que fueron. Durante un tiempo dejamos que hablen y elaboren su duelo por lo perdido. Luego se trata de poner los pies sobre la tierra. Qué es lo que son, qué pueden hacer y de ahí en más se planifican diferentes actividades de rehabilitación", indica.
Pero no sólo se trabaja con el paciente. "En la Fundación se hacen reuniones con la familia, amigos, compañeros de trabajo y se los asesora acerca de cómo pueden colaborar", destaca Rubio. La experiencia en la Fundación indica que la tarea mancomunada brinda los mejores resultados. "El paciente bajo control médico, con una familia que lo contiene, puede acceder a sesiones de rehabilitación en el sistema de Hospital de Día, y más adelante en el Centro de Día, a talleres de expresión y de capacitación laboral para reinsertarse en la sociedad", destaca.
Autoestima
Cerámica, pintura, lenguaje, escultura, cocina y artesanías son algunos de los talleres que "buscan estimular el hemisferio derecho, recuperar la autoestima, relacionarlos con sus pares y ocupar su tiempo libre", puntualiza la lingüista Analía Gutiérrez, coordinadora del Centro Interdisciplinario de Rehabilitación del Afásico de la Fundación Argentina de Afasiología Charlotte Schwarz. Teléfonos: 4864-7057/4954-6594/4957-1120.
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