
Un bebe fue concebido para salvar a su hermana
Por primera vez se hizo diagnóstico genético antes de la implantación
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Cuando Molly nació, los pronósticos eran poco alentadores. Los médicos diagnosticaron anemia de Fanconi, una rara enfermedad de origen genético que afecta a uno de cada 160.000 niños que llegan al mundo. La patología altera el funcionamiento de la médula ósea y limita la expectativa y la calidad de vida de estos pacientes. Según los médicos, Molly moriría a los siete años si no se sometía a un trasplante de médula ósea o de células de cordón umbilical. Pero (y ésta era la clave) hacía falta un donante histocompatible.
"Voy a ser como mamá leona, defendiendo su cueva, y voy a salvar a Molly como sea", declaró Lisa Nash, su madre, que junto a su esposo, Jack, decidió acudir al Instituto de Genética Reproductiva de Chicago, Estados Unidos, para darle a Molly un hermano y, al mismo tiempo, un donante.
Utilizando técnicas de fertilización in vitro, los médicos obtuvieron 15 embriones hasta llegar a uno que reuniera dos requisitos fundamentales: la ausencia de la anemia y un grado de compatibilidad que hiciera viable el trasplante. Adam Nash nació el 29 de agosto. Casi un mes después, el 26 de septiembre, los médicos de la Universidad de Minnesota transfundieron sangre de su cordón umbilical a su hermana mayor.
Habrá que esperar una semana para saber si las células madres o troncales del cordón umbilical de Adam ayudarán a Molly a desarrollar células de médula ósea, revirtiendo su enfermedad. Pero más allá de los resultados, Jack y Lisa han sentado un precedente en la historia de la medicina: por primera vez concibieron un bebe de probeta seleccionando entre diferentes embriones para salvar la vida de otro ser humano.
"Es un caso único. El embrión fue elegido no sólo porque estaba libre de la mutación genética, sino también porque era el mejor donante posible de médula ósea", dijo Yuri Verlinsky, director del Instituto de Genética Reproductiva de Chicago.
Los caminos de la curación
"Esta técnica previene una tasa de enfermedades mortales en los niños por medio de transfusiones de embriones sanos", comentó Verlinsky. En cuanto a la anemia de Fanconi, es una infrecuente anomalía cromosómica que, en el 90% de los casos, entre los cuatro y los ocho años produce una falla en la médula ósea (aplasia) que favorece las infecciones y las hemorragias.
"Si no se hace ningún tratamiento, estos pacientes fallecen alrededor de los 16 años -afirma el doctor Guillermo Drelichman, del Servicio de Oncohematología del hospital de Niños Ricardo Gutiérrez-. Los tratamientos actuales mejoran la expectativa de vida, pero llega un momento en que dejan de ser eficaces. La única cura de esta enfermedad es el trasplante de médula ósea o de células del cordón umbilical, que presenta entre un 60 y un 70% de éxito."
Existen métodos de diagnóstico específicos. "En el caso de los embriones, las alteraciones cromosómicas se diagnostican por medio de procedimientos como la biopsia embrionaria", afirma el doctor Edgardo Young, director del Instituto de Fertilidad IFER, entidad afiliada a la UBA.
Una polémica inevitable
James Yeandel, vocero del ente que regula las prácticas de fertilización y embriología de Gran Bretaña, aclaró que "estas técnicas de diagnóstico han sido aprobadas para un número de serias enfermedades genéticas", pero no pueden ser usadas con fines de discriminación u otro origen.
El caso ya genera controversias. "El fin no justifica los medios; para hacer esta selección hubo que descartar embriones. Aquí aparece el problema ético: está muy bien intentar la cura de una enfermedad, pero no hacerlo de ese modo", opina Young.
Para el doctor Eduardo Alfonsín, presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Fertilidad y Esterilidad y jefe del departamento de ginecología del Hospital Británico, "hay que marcar las diferencias entre la fertilización asistida destinada a ayudar a las parejas que no pueden tener hijos (que suman el 15%) y estos métodos que pueden ayudar a salvar vidas en peligro o evitar enfermedades. En nuestro campo, no descartamos embriones, pero en el terreno de la terapia génica -que es otro campo- habría que discutirlo".
Con respecto a la situación local, el doctor Enrique Gadow, jefe de la sección de genética clínica del Cemic, explica: "Estamos lejos de realizar estas técnicas. En la Constitución se considera que el ser humano comienza en el momento de la fertilización; en otras culturas es diferente, pero aquí hay muchos grupos que tienen reparos éticos, legales y técnicos al respecto".
En Estados Unidos, "por lo general, se considera ético seleccionar embriones para detectar enfermedades genéticas, porque esto es favorable para el niño", comentó el doctor Jeff Kahn, director del centro de bioética de la Universidad de Minnesota.
Evitar el dilema
- "La comunidad médica internacional ve promisorio el diagnóstico de enfermedades genéticas en el ovocito, que al no ser un embrión evita el dilema moral y religioso que supone tratar el huevo fertilizado", comentó el doctor Enrique Gadow. El especialista explicó que en la Argentina no se aplica este avance, pero que colegas de Santiago de Chile publicaron recientemente un trabajo sobre sus experiencias en la materia.





