
Una radiografía de la Cuenca del Plata
Un proyecto científico en formulación plantea la posibilidad de detectar perturbaciones en la región
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La Cuenca del Plata abarca la vasta geografía de cinco países -la Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay- que atraviesan seis ríos -Paraná, Paraguay, Uruguay, Iguazú, Pilcomayo y Bermejo-.
Son 3.200.000 kilómetros cuadrados que habitan alrededor de cien millones de personas, donde se produce el 70% del producto global de esas naciones y se encuentran ubicadas 40 centrales hidroeléctricas que satisfacen el 60% de la demanda energética de la región.
Las cifras son suficientemente elocuentes a la hora de ilustrar la importancia de esta región que deslumbró a los conquistadores españoles y alimentó fantasías literarias. Ahora, un proyecto científico plantea la posibilidad de conocer las perturbaciones naturales y antropogénicas (provocadas por los seres humanos) de toda el área analizando las señales que viajan en el agua.
Las venas del continente
"Los ríos de la Cuenca del Plata atraviesan selvas y llanuras de la misma forma en que la sangre recorre todos y cada uno de los órganos de nuestro cuerpo -explica el doctor Carlos Lasta, doctor en Ciencias Naturales y con un cargo de especialista en análisis diagnóstico del Río de la Plata, en un proyecto de las Naciones Unidas-. Cuando un bioquímico toma sangre del organismo, ésta trae señales, y si encuentra alteraciones, sabe que el organismo tiene algún problema. Del mismo modo, el agua arrastra señales acerca de la salud de los ambientes que atraviesa. Quienes presentamos este proyecto pretendemos extraer muestras, como el bioquímico, para analizarlas y ver qué perturbaciones tiene el ambiente que recorrió el río."
Lasta y con un grupo interdisciplinario integrado por los doctores Berri, Goniadzki, Gagliardini, Janiot, Acha, Mianzan, Guerrero y D´Antoni presentaron un proyecto que fue seleccionado entre cien propuestas para su formulación detallada por la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica tras su llamado a presentar proyectos de investigación y desarrollo estratégicos.
"Lo que nosotros estamos viendo es que las cuencas de los grandes ríos concentran una serie de señales que están río arriba -explica Lasta-. De tal forma que todo lo que pase en la Cuenca del Plata finalmente concentrándose, convergiendo, en el Río de la Plata. El análisis de la calidad y cantidad del agua del estuario, parámetros como cantidad de sedimentos, nutrientes y componentes geoquímicos, descargas urbanas, desechos industriales, degradación y contaminación de la tierra por agroquímicos, son todos signos de los procesos que pueden alterar y modificar ambientes enteros."
Usos múltiples
Según el investigador, los estuarios tienen un poder sinóptico que permite pensar en la viabilidad técnica y financiera para establecer redes de muestreo automático.
El proyecto propone un sistema de alrededor de veinte estaciones en las convergencias de la cuenca, y seis o siete más en el Río de la Plata.
"Los subestuarios de la cuenca nos permiten diagramar una red de estaciones -agrega-. Todas ellas estarían supervisadas por los institutos nacionales del área, que brindarían la información en tiempo real. Si esas señales convergen en el estuario, esto nos permitiría saber cómo vienen, de dónde vienen y qué impacto tienen en el ambiente."
Para Lasta, este estudio puede generar resultados relevantes para pesquerías, navegación, actividades recreativas e impacto ambiental por efectos industriales, contaminación agrícola, dragados, sobrepesca y desechos humanos.
"Por ejemplo -explica-, no hace mucho hubo un derrame de petróleo en el Paraná brasileño. Hubo inquietud entre los organismos locales por saber cuándo esa mancha llegaría a aguas argentinas. Un sistema de monitoreo de este tipo permitiría realizar un seguimiento detallado de ese tipo de fenómenos."
Los proyectos que sean seleccionados recibirán entre uno y cuatro millones de dólares anuales durante cinco a siete años. "Esta zona ya fue monitoreada otras veces -dice Lasta-. Pero lo importante es que las observaciones se prolonguen en el tiempo. Sólo así se podría generar una red de conocimientos e instituciones de utilidad efectiva", finaliza el científico.





