Azúcar, grasa y carbohidratos: la dieta no saludable de la mayoría de los chicos

El 40% de los niños, niñas y adolescentes del país tienen sobrepeso u obesidad.
El 40% de los niños, niñas y adolescentes del país tienen sobrepeso u obesidad. Fuente: Archivo
Guadalupe Rodríguez
(0)
25 de noviembre de 2019  • 17:50

Uno de cada tres niños y niñas en edad escolar tiene exceso de peso y que en solo cinco años se duplicó la prevalencia de obesidad en la adolescencia según un estudio realizado por Unicef. El "combo" responsable de este panorama tan adverso es el aumento del consumo de productos altos en grasas, sal, azúcar y carbohidratos refinados y la escasa actividad física de los chicos, que está cada vez más amenazada por el tiempo dedicado a las pantallas.

Los riesgos en el organismo

Era de esperar que el incremento de las cifras del sobrepeso y la obesidad en niñas y niños se reflejara rápidamente en los consultorios pediátricos, a los que concurren cada vez más padres y madres preocupados por el aumento de peso de sus hijos y por las complicaciones tempranas que esto acarrea.

"Tengo muchas consultas preventivas, que es donde hay que poner el foco, antes de llegar al tratamiento de las enfermedades relacionadas", cuenta Mariela Di Lorenzo, especialista en nutrición. Por otro lado, agrega: "Muchas veces el entorno familiar no es favorable, hay un alto porcentaje de chicos con obesidad que son hijos de padres que tienen obesidad. En esa familia, el abordaje tiene que ser sistémico en el grupo y hay que acompañarlos a todos".

Entre las patologías asociadas al sobrepeso, antes propias de la vida adulta pero que ahora aparecen cada vez más a edades tempranas, incluso en la adolescencia, están la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial, las alteraciones reumatológicas relacionadas con la sobrecarga en las articulaciones, los problemas en la columna o en la postura de los pies, que traen alteraciones en la marcha; las apneas del sueño, el asma, el hígado graso, entre otras.

Muchas veces, en el consultorio, además de los valores que marcan las tablas de crecimiento y el índice de masa muscular (IMC) elevado, otra de las evidencias del exceso de peso es la acantosis, unas manchas oscuras en la piel, en la zona de las axilas y el cuello, que demuestra que hay una secreción aumentada de insulina, porque el páncreas trabaja de más para bajar la glucemia y mantenerla en su nivel, en respuesta a lo que está comiendo ese chico.

La doctora Teresa Otero explica que esto se ve en niños de 6 años, algo que antes no ocurría, y que este estado de prediabetes, lo mismo que cuando un chico presenta presión arterial elevada, con el descenso de peso se puede revertir y normalizar, sin la necesidad de medicación y sin llegar a desarrollar la enfermedad.

La pediatra Sabrina Critzmann agrega que además de las enfermedades crónicas no transmisibles los productos ultraprocesados contienen un montón de sustancias que alteran también nuestra microbiota, que está formada por los microorganismos que habitan nuestro cuerpo y sin los que no podríamos vivir.

Consejos para una mejor alimentación

Quizás, por primera vez en la historia, estamos siendo testigos de generaciones que en el futuro vivirán menos a causa de los efectos gravísimos de las enfermedades crónicas no transmisibles. "Según un estudio de Cambridge, en promedio las personas con sobrepeso pierden un año de esperanza de vida y las moderadamente obesas pierden tres. En cuanto a las personas con obesidad severa, el número asciende a 10 años", precisa Daniela Natale, nutricionista especializada en obesidad y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición.

Más allá de lo estético y sumado a los trastornos en la salud, otra complicación de la obesidad infantil que destacan los expertos es la alteración de la calidad de vida y las repercusiones en lo psicosocial.

Una niña o un niño obeso sufre discriminación y bullying, y esto determina que hasta no quiera ir al colegio y traiga aparejado dificultades en el aprendizaje y el rendimiento escolar.

Jorge Tartaglione, médico cardiólogo y presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, explica que "hay un sistema de recompensa en la sociedad que desde chiquito, te guste lo dulce. Imaginate en tu paladar un chocolate que te encanta. Eso libera una gran cantidad de dopamina, que es la que te da la recompensa, y el azúcar es lo que manipula ese estímulo".

Por eso, para los profesionales, la forma más efectiva de prevenir el sobrepeso es generando, desde la primera infancia, hábitos saludables en casa.

Algunos de ellos son

  • Limitar las bebidas azucaradas. En este rubro entran las gaseosas, los jugos (líquidos y en polvo), los energizantes, las aguas saborizadas, los yogures líquidos con personajes de la tele y las bebidas deportivas.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras, cumpliendo con las cantidades recomendadas.
  • Fomentar comer en familia y sin pantallas. Limitar las horas de tele, play, smartphone o tablet a no más de dos por día. Las pantallas interfieren en la comunicación a la hora de sentarnos a la mesa y nos hacen perder la oportunidad de fortalecer los vínculos.
  • Tomar conciencia de que el desayuno es muy importante. Los chicos no deben ir a la escuela sin desayunar y se recomienda que ingieran algún lácteo, frutos secos o frutas.
  • Que los chicos hagan actividad física como mínimo tres horas a la semana. Ir a la plaza, andar en bicicleta, jugar a la pelota o trepar a los juegos, son algunas opciones.
  • Leer las etiquetas de los paquetes. No hace falta ser un especialista, si no entendemos muchos de los rótulos de la lista, ese alimento no puede ser bueno.
  • Hacer las compras y planear las comidas diarias con los chicos.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.