Cómo acompañar a las víctimas de trata: las respuestas del Estado

María Ayuso
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9 de agosto de 2019  • 17:49

Romper con el círculo de la explotación sexual es un proceso largo y complejo. Para que sea exitoso, requiere de la intervención de un abanico de actores que den apoyo sostenido e interdisciplinario a las víctimas. "Hemos encontrado a las mismas mujeres, con años de diferencia, en un prostíbulo o en otro, porque al poco tiempo de ser rescatadas vuelven a quedar en una situación de vulnerabilidad que las hace caer presas, otra vez, de la explotación", dice Gustavo Vera, de Fundación Alameda.

La trata crece en la periferia y se alimenta de la marginalidad. "La abrumadora mayoría de las víctimas son mujeres jóvenes, con chicos chiquitos, desesperadas por la pobreza y que han creído algún cuento", sostiene Vera. Aunque reconoce que la Argentina logró grandes avances en lo normativo, subraya: "Entre la teoría y la realidad todavía sigue habiendo una distancia grande. Hay, por ejemplo, estadísticas de cuántas personas fueron rescatadas, pero no de cuántas fueron reinsertadas".

Para el titular de Fundación Alameda, el mecanismo de rescate, contención y reinserción de una víctima de trata laboral es mucho más corto que el de la que sufrió explotación sexual: "El daño psíquico es mucho menor en las primeras y además esas personas tienen ya un oficio que le permite conseguir más fácilmente un trabajo digno", explica. "En la trata con fines de explotación sexual, en cambio, una de las formas de quebrar a las mujeres es a través de las adicciones, con lo cual primero hay un proceso de desintoxicación, tratamiento psiquiátrico y psicológico".

Que las mujeres liberadas consigan rápidamente un empleo digno, es una de las claves. "Lo que necesitan es una base para reestructurar las relaciones afectivas, familiares, todo. Eso le daría mayor estabilidad al proceso de rescate", apunta Vera.

Malena Derdoy es directora de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (Dovic). Desde agosto de 2014 hasta el 1 de julio de este año, hicieron un seguimiento de 664 casos de explotación sexual.

"Brindamos un acompañamiento integral, con trabajadoras sociales, abogadas y psicólogas, no solo de cara al juicio sino en varios aspectos en que esta persona requiera apoyo: en su proceso familiar, vincular y laboral. Nunca con intervenciones tutelares, siempre desde la autonomía", explica Derdoy. "¿Es fácil? No, no es fácil. ¿Hay salidas laborales amables? No, no las hay. Las víctimas se encuentran con un sistema muy complejo una vez finalizada la situación de explotación", agrega.

La Dovic trabaja de forma articulada con el Programa de Rescate y Acompañamiento a Víctimas de Trata de Personas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación (intervienen en el momento de allanamientos y realizan la entrevista a las víctimas en la cámara Gesell), y la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex).

Esta última es una unidad fiscal que trabaja en coordinación con todos los fiscales federales del país en mejorar los procesos de detección, investigación y litigación de los casos de trata de personas.

Desde la Protex subrayan que las sobrevivientes a la esclavitud sexual se exponen a peligros al denunciar o testificar en contra de sus explotadores. "Estas circunstancias no sólo conspiran contra la posibilidad de que declaren, sino también contra la decisión de encarar un reclamo indemnizatorio contra quienes seguramente todavía representan un peligro cierto para sus vidas, su integridad física y de sus seres queridos", sostienen María Alejandra Mángano y Marcelo Colombo, fiscal y fiscal general a cargo de la Protex.

En junio, Diputados convirtió en ley la creación de un fondo fiduciario para asistir a las víctimas de la trata de personas en la Argentina. La propuesta había sido impulsada en línea con los puntos planteados en 2012, cuando se sancionó la ley 26.364. Ese fondo se nutrirá del manejo de los bienes decomisados a las organizaciones criminales dedicadas a este delito.

En la Ciudad funciona, desde 2011, el refugio para víctimas de trata Tita Merello. Fue el primero de su tipo en la Argentina y tiene 17 plazas para albergar a mujeres con sus hijos e hijas. La mayoría, llega luego de una denuncia recibida en la línea 145. Todas ingresan de forma voluntaria. El refugio tiene estrictas normas de seguridad: no se permite el uso de celulares y las salidas son restringidas. En estos años, ya pasaron 400 personas.

"Intentamos que la estadía en el refugio, por sus características, sea lo más corta posible. Las mujeres están ahí mientras su situación es de altísimo riesgo. Luego, existen otros dispositivos, como las casas de medio camino, que les permiten recobrar autonomía", explica Agustina Señorans, subsecretaria de Promoción Social del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño.

"Las mujeres llegan en carne viva. Muy solas. Nuestro primer trabajo es abrazarlas, que se sientan seguras, que se puedan dar el permiso de pedir cosas, aunque sean chiquitas -detalla Señorans- Que sepan que tienen derecho a pedir y desear. Una vez que arman rutinas, que ordenan sus horarios de sueño, ahí se empieza a pensar el proyecto de vida a futuro".

Desde la sanción de la ley de trata, los prostíbulos tuvieron que lavarse la cara. "En varias provincias se lograron cerrar los que funcionaban a cielo abierto y es como que la trata se ha clandestinizado mucho más hacia departamentos privados, por ejemplo", sostiene Vera.

Colombo, agrega: "No se acabó el problema ni mucho menos. El propio comercio se reconvierte en departamentos privados, en 'spas' que se presentan así pero son circuitos de explotación sexual, en lugares que se auspician como swingers, por ejemplo".

Según Colombo, la complicidad de distintos actores estatales con la trata es una constante. "Cuanto más grande y poderoso es el lugar de explotación sexual, con mayor seguridad vas a encontrar circuitos de connivencia y anillos de protección, que son las características del crimen organizado", señala.

"Por eso hay que profundizar la investigación y no quedarse con la primera foto que uno saca en un lugar de explotación sexual, donde se encuentra con él o la explotadora de primera mano, sino que hay que indagar por qué ese lugar está ahí y cómo pudo sortear los circuitos de control, ampliando el lente de investigación", concluye Colombo.

Dónde pedir ayuda

En la línea 145 se puede solicitar información, asistencia y denunciar todo tipo de casos de trata de personas; funciona las 24 horas, todos los días, en todo el país y es anónima.

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