¿Soy un tecnoadicto?

Victoria Mortimer
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9 de agosto de 2019  • 13:53

La tecnología nos rodea y forma parte de nuestra vida cotidiana: en el trabajo, en los momentos de ocio y hasta cuando compartimos con nuestra familia y amigos. Inmersos en un mundo de computadoras, tablets y celulares, muchas veces vemos y percibimos el mundo a través de una pantalla. Y, si bien resultan de gran ayuda, ¿hasta qué punto somos conscientes de la relación que tenemos con la tecnología?

"Una gran cantidad de personas se queja de que no les alcanza el tiempo o que no logran concentrarse en una actividad por un tiempo prolongado", explica Claudio Waisburg, Director Médico del Instituto Neuropediátrico SOMA, refiriéndose a una de las principales consecuencias de la sobreestimulación tecnológica: el multitasking, o hacer muchas tareas al mismo tiempo. "El cerebro pierde energía con cada cosa que hace, por lo que la efectividad de la persona es menor", agrega.

Por eso, destaca que es fundamental intentar enfocarse en una cosa a la vez, evitando la distracción de los mensajes, alertas y notificaciones y redes sociales buscando darle "un respiro" a nuestro cerebro para disminuir el estrés.

¿En qué momento este uso excesivo se convierte en adicción? "Las tecnologías se vuelven un problema cuando empieza a afectar a la persona en otros ámbitos de la vida, desde el laboral, hasta el social o su salud", explica Laura Jurkowski, psicóloga y directora de ReConectarse, un centro especializado en el tratamiento de las tecnoadicciones. Y agrega: "En ese momento, la tecnología pasa a ser el interés central de la persona y se vuelve un comportamiento compulsivo que, aunque sepa que le está haciendo mal, no lo puede dejar".

La adicción a la tecnología

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Según un estudio de la Royal Society for Public Health de Inglaterra, el boom de las redes sociales está asociado con un incremento de la ansiedad, depresión y alteración del sueño. De hecho, según varios referentes, el mayor acceso a la tecnología y la aparición de las redes sociales son dos factores que potencian esta dependencia característica de la sociedad globalizada en la que vivimos.

Además, estos dos factores, sumados a la llegada de los smartphones, trajeron aparejados tres fenómenos: el síndrome o complejo del like me, que se da cuando las personas se vuelven dependientes del número de "me gusta" que reciben en las redes sociales; el FOMO (Fear Of Missing Out, por sus siglas en inglés) o miedo a perderse de algo, que describe la necesidad de estar siempre conectados y al tanto de lo que pasa en Internet; y el descenso de la creatividad y la imaginación, porque ante un rato de aburrimiento la tendencia es agarrar el celular.

Consejos para no estar pendiente de la tecnología

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Cómo evitar que las tecnologías arruinen nuestros mejores momentos

Para la mayoría de nosotros, no usar las tecnologías se ha vuelto algo imposible. Pero sí podemos reducir su uso o cambiar algunos hábitos para disminuir las consecuencias negativas en nuestra vida. Por ejemplo, Waisburg asegura que la meditación, el mindfulness y las técnicas de concentración, como reducir las distracciones, ayudan a disminuir el estrés y mejorar la capacidad de atención.

Además, algunos consejos que ofrecen los especialistas son:

  • Sacar las alertas o notificaciones de las redes sociales
  • Plantearse momentos específicos del día para chequear el celular o generar momentos libres de pantallas
  • Evitar usar el celular antes de dormir
  • Tener un registro del uso que uno hace de las tecnologías, identificando cuándo, para qué y en qué situaciones las usamos

Cuándo es necesario pedir ayuda

De las 240 consultas mensuales que recibe la Fundación Manantiales, organización que se dedica a la prevención y asistencia integral de diferentes adicciones, el 35% son por la gran cantidad de horas dedicadas a la computadora, la consola o el celular, principalmente en varones de entre 14 y 35 años. Y desde ReConectarse, aseguran que reciben tres consultas nuevas por semana.

En este marco, hay ciertas personas o tipos de personalidades más propensas a la adicción: las personas con menor autoestima o inseguras, que están pasando un momento más vulnerable y los adolescentes.

En muchos de estos casos, las consecuencias son las comunes a todas las adicciones: alteraciones en el sueño y en el humor, falta de atención y concentración, irritabilidad, ansiedad, aislamiento y menor rendimiento escolar o laboral, entre otras. Pero, además, la adicción a las tecnologías trae aparejadas algunas complicaciones físicas como tendinitis, dolores en cuello y espalda, ojos secos, fatiga y mala digestión.

Por eso, ante la presencia de varios de estos síntomas, los especialistas recomiendan pedir ayuda para lograr incluir la tecnología en la vida diaria de una forma saludable.

Fundación Manantiales: La fundación se dedica a la investigación, prevención y asistencia integral de diferentes adicciones, desde drogadicción y alcoholismo, hasta tecnoadicción. Tel.: (011) 4382-8500

ReConectarse: Con un equipo de psicólogos, psicopedagogos y psiquiatras, el centro brinda un tratamiento integral a personas con adicciones relacionados con el uso de la tecnología, desde adicción a juegos online, pornografía o a internet. Además, brinda talleres de orientación para padres y chicos. laura@reconectarse.com.ar

Chicos.net: Esta organización trabaja diseñando e implementando iniciativas para mejorar la calidad de vida y promover el cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. desde 2005, impulsan el uso seguro, responsable y significativo en el ciberespacio a través de programas educativos y capacitaciones para los chicos y sus familias. info@chicos.net / +54 11 4775 1984

Argentina Cibersegura: Desde 2011, Argentina Cibersegura brinda capacitaciones docentes, charlas en escuelas, talleres de seguridad informática para adolescentes y campañas de concientización, promoviendo el uso seguro de los medios digitales. info@argentinacibersegura.org / Tel.: (011) 2150-3797

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