De fanática de The Beatles a traductora de Paul McCartney
La intérprete María Inés Sierra trabajó también con Linda McCartney, Yoko Ono, entre otras personalidades; ahora dicta clases de inglés online para adultos
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“Fue genial traducir a mi Beatle favorito y mantener la calma profesional en esa entrevista que me tocó acompañar. Al final, Paul me felicitó por mi inglés. Unforgettable! (¡Inolvidable!)”, recuerda María Inés Sierra, traductora, intérprete y profesora. Amable, sencilla, precisa.
Su experiencia docente es amplia: desde cátedras de literatura y lengua inglesa en colegios tradicionales bilingües hasta la enseñanza de inglés técnico en hospitales. Además, desde su casa en Temperley dicta clases online con el método para adultos de Aprender Hablando, que se conecta con los alumnos a partir de sus intereses y prioriza la conversación y la diversión.
El aprendizaje y trayectoria profesional de María Inés está marcado por una sólida formación académica como intérprete simultánea, traductora (UBA) y profesora de inglés. Ella es, además, cantante de jazz, pero se destaca en su carrera por haber traducido a figuras internacionales que pueden nutrir al más exigente de los listados. Hay que anotarlos en la libreta de redactor con mucho cuidado y repasarlos varias veces con la profesora para no dejar a ninguno sin apuntar en las hojas en blanco que acompañan al cronista.
Su trabajo la conectó directamente con el universo Beatle, traduciendo para Paul McCartney, Linda McCartney y Yoko Ono; también para familiares directos, como Julia Baird (hermana menor de John Lennon) y Louise Harrison (hermana de George Harrison), así como para Dave Jones, figura histórica de The Cavern, e incluso para Pete Best, el primer baterista de The Beatles.

“Con Julia Baird logramos una amistad impensada. Nos hicimos amigas al instante. La llevé a pasear por la ciudad. En un bar de San Telmo se animó a probar el mate y lo más increíble es que le gustó”. Seguimos en contacto hasta el día de hoy”, agrega como al pasar.
“Recuerdo que el 9 de diciembre del 1993 llegó Paul a la Argentina. Fui a los tres recitales y a los siguientes, pero estos tres fueron inolvidables: el primero, en platea; el segundo, en el campo de River Plate y el tercero desde la torre de control… ¡el mejor!”, destaca con un entusiasmo.
-¿Cómo llegaste a traducir en una entrevista a Paul McCartney?
-El 20 de abril de 1990 Paul se iba a presentar en Brasil y me propuse ir porque pensaba que nunca lo iba a poder ver, a disfrutar de su música en vivo. Así que fui a Río de Janeiro y, cuando volvía del Estadio de Maracaná, en el ómnibus que nos llevaba al hotel, todos iban a saludar a Juan Alberto Badía. Y yo también me acerqué a conocerlo. Me presenté, le dije que era traductora y me animé, sin pensarlo, a decirle: “sé que estás buscando una entrevista con Paul. ¿Tenés traductora?”. Mirá vos como empezó todo. Me dijo que no, así que le pasé una tarjeta mía y del hotel donde estaba parando. Me llamó su exmujer, Liliana, y me pidió que fuera al hotel Sheraton donde estaba McCartney para colaborar con Juan Alberto en una entrevista que, finalmente, no pudo darse en aquella oportunidad.
-Pero luego se concretaría ese sueño de conocerlo.
-Sí. Nunca pensé que iba a conocer a un Beatle. Este gran hito en mi profesión de intérprete se lo debo a Juan Alberto Badía. Él me convoca para acompañarlo a una entrevista que le hizo a Paul McCartney en Toulon, Francia, para el programa televisivo Una buena idea. La noche anterior a la entrevista le pregunté a Juan Alberto de qué iban a hablar con Paul y me contestó: “No sé”. Años después, leyendo una entrevista de Felipe Pigna a Badía, me enteré el porqué de su respuesta. Quería que todo fluyera espontáneamente, y así fue.
-¿Cómo fue ese llamado para viajar a Francia a conocer a Paul?
-Marisa, la hermana de Badía, me dijo “sentate que te llamo porque vas a ir a Toulon con Juan Alberto”. Me quedé muda. Tanto que me dijo algo así como “pensé que te ibas a entusiasmar”. Entusiasmada estaba, pero la emoción me silenció por un minuto.
-¿Qué sensaciones te dejó tratar con Yoko Ono?
-Yoko Ono me pareció una persona educada, interesante, empática, divina. Con respecto a mi trabajo, la compañera ideal del intérprete, porque conocía exactamente el mecanismo. Expresaba una idea con pocas palabras, esperaba y me miraba para que yo pudiera comenzar a traducir. Creo que interpretar para Yoko fue uno de mis mejores trabajos, sin lugar a dudas.

-También conociste a Linda McCartney.
-Sí. Me tocó participar de una entrevista con ella, siempre en mi rol de intérprete. Lo que jamás voy a olvidar fue que, como anécdota, mientras Linda contestaba una pregunta, de repente apareció Paul y ¡se sentó con nosotros! Tenía puesta una musculosa blanca. Se sentó un minuto y después dijo que se iba porque la entrevista era para Linda. Ella fue fotógrafa, música, una gran mujer. Recuerdo además que al día siguiente la encontré en los pasillos de River con su hijo James y pidió a alguien que estaba con ella que le trajera una foto en “black and white” de ella y Paul autografiada y me la regaló.
Desde su casa en Temperley, Sierra cuenta que el propio Beatle la elogió por su inglés. Debe haber sido como tocar el cielo con las manos de una profesión. “Fue difícil estar sentada frente al Beatle favorito de mi adolescencia y prestar absoluta atención a lo que decía, pero lo logré, fui todo lo profesional que pude en un momento para mí extraordinario; eso sí, al terminar la entrevista me acerqué a Paul, le pedí su autógrafo y ahí fue cuando muy correctamente me felicitó por mi inglés. El mejor ‘piropo’ que recibí profesionalmente”.
Su pasión por el idioma es tal que su casa de toda la vida está a las puertas del Barrio Inglés de Temperley que, aún hoy, conserva un aire que remite a otra época: calles arboladas, adoquines y chalets de estilo con jardines que evocan la impronta de las primeras familias británicas que se establecieron allí.
Diccionario
María Inés es un cántaro de anécdotas imborrables vinculadas a su tarea en la televisión como intérprete: ejerció su oficio para canal 7, Telefe y el 13. Historias que la llevaron a estar lista para enfrentar su profesión en circunstancias inesperadas.

-¿Qué anécdota, al margen de Paul, quedó en tu vida para contar como hazaña?
-Con Rick Wakeman, compositor e intérprete británico integrante del grupo de rock Yes, en Telefe. Unos minutos antes de sentarnos en una mesa con Juan Alberto Badía para la entrevista en vivo, me comentó que su intérprete en Italia se había desmayado antes de hacer el trabajo. Por suerte no fue mi caso. Incluso hasta tomé una copa de champagne y brindé con dos grandes frente a las cámaras.
-¿Cómo te llevaste con ese mundo de famosos y de la televisión?
-Así como me sentí muy confiada con Rick, me acuerdo de que en mi primera entrevista grabada Marisa Badía me tomó de la mano y me llevó al piso donde estaba Paul Young. Juan Alberto dijo algo así como “acá estoy con mi pequeño diccionario femenino” y, a pesar de mis nervios, la entrevista siguió. Siempre mi profesionalismo se impuso a mis nervios, que claro que los tenía. En este trabajo la concentración ciento por ciento es la clave. Antes de empezar son los nervios, pero en el preciso momento que empieza la entrevista desaparecen y la mente está enfocada únicamente en el trabajo.
También destaca la oportunidad de ser intérprete de Dave Jones, histórico dueño de The Cavern en Liverpool, Inglaterra, donde nació la leyenda de los músicos más famosos del planeta. Fue en el marco de la primera y segunda semana Beatle de América Latina, cuando interpretó para Louise Harrison (hermana de George Harrison), Julia Baird (hermana de John Lennon) y Tony Sheridan -a quien los Beatles acompañaron en Hamburgo, cuando eran desconocidos-. Gustos y más gustos que el idioma inglés puso a sus pies por aquellos días.

Docencia y más personalidades
La labor infatigable de intérprete simultánea la conectó con una “galería de ilustres” que abarca la música, el arte, el cine y la ciencia. En el ámbito musical y del espectáculo trabajó con figuras como Rick Wakeman, Paul Young e Ian Gillan, sintiendo que, según sus palabras, este trabajo era una manera de estar “mucho más cerca de la música que amo”.
Su lista se extiende a otros músicos y agrupaciones, como Air Supply, Dan Hill, Laurie Anderson y Vaya con Dios. Incluso hizo de intérprete del director de The Voices of Gospel, Gregory Hopkins, y del imitador de Elvis Presley, Rick Marino.
También incursionó con profesionales de las artes visuales y la fotografía. Como Bob Gruen, fotógrafo emblemático de rock & roll; el director de cine Adolfo Aristarain y el poeta liverpudliano Roger McGough, entre tantos otros. Y recuerda: “Tuve la oportunidad de interpretar para una top model como Claudia Schiffer. Su humildad se podía comparar con su belleza”.
-¿Acompañaste a personalidades de la ciencia?
-Sí. Tuve el privilegio de interpretar al reconocido cardiólogo sudafricano Dr. Christiaan Barnard, que fue pionero mundial del trasplante de corazón. Aquello fue todo un desafío ya que la entrevista que me tocó traducir tenía muchos tecnicismos médicos. Yo era muy pero muy joven. Muy audaz. Me acuerdo de que tomé conciencia de lo que había aceptado mientras esperaba su llegada en el VIP de Ezeiza.

Su experiencia profesional no se limita a las celebridades, sino también a la interpretación en eventos masivos como el Campeonato Mundial de Tiro al Blanco en Movimiento, en el Tiro Federal de Lomas de Zamora. Como docente acompañó tanto la enseñanza del inglés médico en el Hospital Gandulfo (de Lomas de Zamora), Hospital Ferroviario, Círculo Médico de Lomas de Zamora, como el dictado de materias en colegios tradicionales bilingües de renombre para adolescentes y cursos para padres. En el sector empresarial dictó clases desde los 23 años para Vidriería VASA, Bunge y Born, Esso Petroquímica, Coca-Cola Export y el Congreso de la Nación, entre otras.
Raíces y canto
Su trayectoria fue construida sobre una base educativa sólida. María Inés se perfeccionó en tres carreras: profesora de inglés, intérprete simultánea y traductora pública (UBA). Pero subraya su agradecimiento a sus padres por haberla enviado a su “querido Colegio William Shakespeare de Temperley”, haciendo posible todo este camino. “Fue donde comencé a amar el idioma inglés a través de todas las materias que me gustaban: historia, geografía, poesía, canto y, sobre todo. ‘in English’”.
Tanto como el inglés y la traducción, ella ama la música: “Me acompaña en cada momento de mi vida. Cuando era chica y volvía del colegio, lo primero que hacía era escuchar discos y cantar. Mientras otras nenas jugaban a ser maestras, yo jugaba a que era cantante. En mi casa se apreciaba la música y mi mamá y mi papá cantaban muy bien”, detalla. De hecho, interpretó algunos temas en los shows de Pete Best y Tony Sheridan en Buenos Aires.
“No solo canto jazz, sino también música brasileña y los clásicos oldies de los 70 y los 80 que moldearon mi gusto musical”, dice y tararea The Man I Love, de George Gershwin.
En cambio, la vocación por la enseñanza es un legado familiar, ya que su madre, Teresita Sierra, fue profesora de literatura. El método María Inés Sierra se basa en Aprender Hablando. “La única manera de hablar es hablando”, sostiene y asegura que “hablás o hablás… in English”.

En sus clases, claro está, incorpora el canto, la lectura de sus autores favoritos (Oscar Wilde y Edgar Allan Poe), el comentario de películas o series y la condición que considera más importante para el aprendizaje: la diversión y el humor.
En épocas de pandemia, apenas se instalaron los primeros protocolos, decidió brindar clases en un parque cerca de su casa. “Una tarde estaba caminando por el Parque Finky, en Turdera, cerca de mi casa, y me di cuenta de cuánto extrañaba ver a mis alumnos en persona. Entonces pensé: ¿por qué no volver a vernos para charlar en inglés en un lugar tranquilo y seguro?”, recuerda la intérprete al contar cómo surgió la idea de Finky Talking, la propuesta que impulsó para practicar el idioma al aire libre con grupos reducidos y en un ambiente distendido, libre de preocupaciones.
La propuesta incluía actividades temáticas que acompañaban las charlas bajo los árboles. Tea for More Than Two, en la que se compartían infusiones y algo dulce mientras se conversaba; Readers’ Delight, dirigida a amantes de la lectura; Cinema Freaks, con cine debate; Let’s Discuss It, centrada en temas elegidos por los participantes; y Let’s Sing It, que combinaba canto y análisis de canciones. Una experiencia que promovió aprendizaje, disfrute y comunidad en pleno espacio público.
-¿Qué se siente luego de haber transitado tanto en la profesión de intérprete?
-Es mucho más de todo lo que alguna vez pensé o soñé, eso seguro. Más allá de lo profesional, haber conocido y tenido la oportunidad de conversar con tantos músicos famosos me acercó aún más al mundo de la música, un mundo al que no pertenezco directamente, pero que adoro. En cuanto a la docencia, mi mamá la definía como un milagro. Ese mismo milagro que disfruté y sigo disfrutando, y espero que sea “forever”.
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