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“Más se perdió en la guerra”. Ante el traspié doméstico, la rotura de un plato “del juego” o un siete en el pantalón del colegio por ejemplo, mi abuela repetía el consuelo inapelable y se acababa el lamento. La frase resuena en mi cabeza mientras leo con el corazón estrujado Puro sufrimiento, el fenomenal ensayo de la historiadora estadounidense Mary Louise Roberts sobre la vida cotidiana de los soldados en la Segunda Guerra Mundial.





