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Un conocido que vive en España cuenta que el casual Friday, la saludable costumbre de trabajar hasta el mediodía el último día de la semana, fue reemplazado por lo que ahora llaman “viernes intensivo”: el empleado va menos horas a la oficina pero debe trabajar más, sin pausas o descansos, ni para ir al baño o tomar un café. Es que la manía productivista es una de las grandes exigencias de esta época y por eso resulta revulsiva la novela Que pase algo pronto, recién publicada acá: sin la vulgata filosófica de Byung-Chul Han ni la retórica anticapitalista de Mark Fisher, la escritora porteña Agustina Espasandín imagina lo inimaginable, que se pueda vivir sin trabajar.




