
A 400 años del primer diario
Hallan pruebas de que Relation comenzó a editarse en 1605
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SEUL.- El secreto mejor guardado del congreso anual de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN) habría merecido un lugar en los archivos de Ripley.
"¿Qué estamos en realidad celebrando?", comenzaron a inquietarse cientos de editores después de varias jornadas de observar, en el telón de fondo del recinto de las deliberaciones, la leyenda: "Cuatrocientos años de periodismo joven".
Tenían, por lo que algún orador había mencionado sin mayor detalle, la vaga idea de que en 2005 se cumplen los cuatro siglos del primer diario fundado según la norma de Gutenberg. Para saberlo con exactitud deberían haber sido informados de que se acaba de modificar el capítulo uno de la historia del periodismo.
El Gutenberg Museum de Mainz, Alemania, en el que se conserva la primera imprenta, había hecho llegar a las autoridades de la WAN la notificación de que se habían hallado en Estrasburgo, ahora territorio francés, pruebas irrefutables de que Relation, el primer diario del mundo, comenzó sus ediciones en junio de 1605. Hasta aquí se creía que eso había sucedido en 1609, año del más antiguo ejemplar en conservación.
El comité ejecutivo de la WAN dio por válido el testimonio proveniente de Mainz de que el descubrimiento había sido realizado por el Dr. Martín Welhe, del Museo Alemán del Periódico, junto con el profesor Jean Pierre Kintz, historiador de Estrasburgo.
La historia es así: Johann Carolus, joven alemán, se ganaba el sustento con la caligrafía. Día tras día distribuía entre vecinos de Estrasburgo un boletín manuscrito sobre noticias locales. A pesar de su laboriosidad, se trataba de una tarea lenta y, sobre todo, repetitiva después de haber escrito la primera versión. Transpiraba más que esos secretarios de Redacción que procuran todas las noches ajustar los tiempos -que siempre vuelan- a las exigencias de una eficiente distribución de los diarios. Por eso Carolus cobraba una tarifa alta por el trabajo.
En 1604, exhausto, resolvió cortar por lo sano. Abandonó la caligrafía y compró una imprenta. De esa manera consiguió vender más ejemplares, pero también reducir, por una cuestión de escala, el precio de tapa.
Al año siguiente, Carolus pidió a las autoridades de Estrasburgo protección legal contra los abusos de otras imprentas cuyos propietarios reproducían sus noticias sin pagar regalías, como sucede hoy con tantos sitios de Internet en relación con el contenido de los periódicos.
"Como se ve, en 1605 ya teníamos los mismos problemas de hoy: copyright, política de precios, circulación", reflexionó Timothy Balding, director ejecutivo de la WAN.
Y si celebramos los 400 años del diario con la ilusión de una juventud eterna es porque no sólo no estamos dispuestos a rendirnos a la revolución digital, sino que aprovecharemos sus propias armas como lo hicimos con muchos otros descubrimientos tecnológicos que en el pasado contribuyeron a la modernización continua de la prensa gráfica.
Celebremos, pues, todos el cumpleaños, como invita la WAN.



