A la hora señalada
1 minuto de lectura'


Düsseldorf, Alemania.– Siempre inexorable, el tiempo pasa. Nada se ha inventado para doblegarlo por más que existan múltiples artificios para aparentar que se ha logrado atrasarlo, adelantarlo o detenerlo, según las conveniencias. También es inexorable la paulatina desaparición de los relojes analógicos, tiempo atrás fuente casi única de la que nos valíamos para saber cuánto faltaba para que llegara un momento en particular o cuánto nos habíamos retrasado respecto de la hora señalada. Estos medidores del tiempo sincronizados a la perfección forman parte de una instalación ubicada en un parque de Düsseldorf, llamada Zona horaria, del artista alemán Klaus Rinke, que recuerda que el horario de verano para ahorrar luz está a punto de concluir y que se deberán atrasar una hora todos los relojes ahora que el otoño está en su apogeo y pronto dará paso al invierno. Secuencia también inexorable por más que nos empecinemos en alterarla.
1“Diplomacia cultural”: desde Nueva York, un argentino busca globalizar el arte latinoamericano
- 2
Balance positivo: Arco cierra con alto protagonismo de las galerías y los artistas argentinos
- 3
A los 91 años, murió el poeta y traductor Julio Bepré
- 4
“Vende humo”: Marcelo Birmajer critica a Yuval Noah Harari y a otros intelectuales israelíes por el “silencio” ante la guerra




