A la hora señalada
1 minuto de lectura'


Düsseldorf, Alemania.– Siempre inexorable, el tiempo pasa. Nada se ha inventado para doblegarlo por más que existan múltiples artificios para aparentar que se ha logrado atrasarlo, adelantarlo o detenerlo, según las conveniencias. También es inexorable la paulatina desaparición de los relojes analógicos, tiempo atrás fuente casi única de la que nos valíamos para saber cuánto faltaba para que llegara un momento en particular o cuánto nos habíamos retrasado respecto de la hora señalada. Estos medidores del tiempo sincronizados a la perfección forman parte de una instalación ubicada en un parque de Düsseldorf, llamada Zona horaria, del artista alemán Klaus Rinke, que recuerda que el horario de verano para ahorrar luz está a punto de concluir y que se deberán atrasar una hora todos los relojes ahora que el otoño está en su apogeo y pronto dará paso al invierno. Secuencia también inexorable por más que nos empecinemos en alterarla.
1José María Posse renunció a la dirección de la Casa Histórica de Tucumán
2“El viaje como experiencia transformadora”: un puente cultural entre España y la Argentina
3“Agredir está de moda”: los insultos en la Feria del Libro como signo del papel que la ideología juega en el empobrecimiento cultural
4Abucheos, aplausos y reacciones durante el discurso de Cifelli en la Feria del Libro: “No vinimos a realizar marketing cultural”






