A su merced
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Desafiando las inclemencias del tiempo, la ciclista avanza por un parque del distrito de Schoeneberg, en Berlín. Todo el escenario exhibe tonos de gris, negro y blanco, excepto su mochila colorada. Las paredes grafiteadas también alteran la monotonía cromática de ese monumento con dos figuras cuasi indescifrables por la nieve que las recubre. Es temprano por la mañana, y tal vez por eso se encuentre sola. O tal vez sea el frío lo que la convierte en una heroína desafiante de las condiciones climáticas. Cada vez más, el pronóstico del tiempo se ha vuelto determinante de las actividades que se pueden realizar. Por calor, frío, tormentas, vientos o inundaciones, dependemos de esa información que antes era un mero dato de color y ahora se ha transformado en un factor que condiciona decisiones sobre nuestra vida cotidiana. Mucho hemos hecho para merecer estar nosotros ahora a su merced.
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