Abren los archivos de Felipe González, que revelan la relación con Alfonsín

Felipe González y Raúl Ricardo Alfonsín
Felipe González y Raúl Ricardo Alfonsín Crédito: Fundacion Felipe González
Silvia Pisani
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9 de julio de 2019  

MADRID.- "Señor presidente, querido amigo". Con esa confianza que salta de la forma protocolar a la más propia del afecto y la sintonía se trataron los ex presidentes Raúl Alfonsín y Felipe González en un intenso intercambio epistolar durante los años en que coincidieron en el ejercicio del poder.

Los principales problemas que en aquellos años iniciales acechaban a la frágil democracia argentina -el poder militar y sus asonadas, la crisis económica y las heridas supurantes de la guerra de Malvinas- pasan por la correspondencia entre esos dos hombres que signaron la normalización institucional en sus respectivos países. Uno acompañando al otro.

Hay también un desesperado pedido de ayuda de Alfonsín cuando deja la presidencia y ve "señales preocupantes" o "signos negativos" en la gestión de su sucesor justicialista. Una carta que llegó a través de un misterioso emisario. Todo eso forma parte de las 145 páginas de documentos sobre la correspondencia con Alfonsín, a las que accedió la nacion en forma exclusiva y que la Fundación Felipe González hará públicas mañana.

No es esa toda la correspondencia, pero sí la que se conservó del intercambio entre ambos líderes, y revela la forma en la que intentaron avanzar juntos.

"Te ayudaré, en la medida de lo posible. Te felicito por tu coraje", le dice el español, cuando Alfonsín lanza su "economía de guerra", en junio de 1985, y anuncia el cambio del peso por el Austral.

Igual fidelidad y entusiasmo muestra González en la Semana Santa de 1987, cuando el presidente argentino cerró con su recordado "Felices Pascuas, la casa está en orden" la primera asonada carapintada que lideró el excoronel Aldo Rico.

Satisfecho y enormemente feliz "porque en la Argentina se han impuesto los valores democráticos" se confiesa Felipe, convencido de que haber superado esa dificultad serviría "para unir más" al pueblo argentino tras los valores democráticos.

La carta más reveladora del conjunto, de 1989, cuando Alfonsín ya había dejado el poder
La carta más reveladora del conjunto, de 1989, cuando Alfonsín ya había dejado el poder Crédito: El Pais

Por lo menos, esa es la enseñanza -dice- que dejó a España haber conjurado dificultades similares, en lo que parece una tácita alusión al fallido golpe "del coronel Tejero", tal como se conoce a la intentona que había vivido Madrid seis años antes.

En la lectura de los documentos se advierte también a un Felipe González que elogia incansablemente a Alfonsín "en sus enormes esfuerzos por encontrar una salida negociada y pacífica al contencioso con Gran Bretaña" por las islas Malvinas.

Cambio de tono

El intercambio entre ambos mandatarios cambia de tono por momentos. Del entusiasmo por las transformaciones que encaraba nuestro país, al salto por la amargura del final conflictivo con el que Alfonsín deja la presidencia.

"Quiero darte un fuerte abrazo. La Historia Argentina [con mayúsculas] señalará que, tras un largo período, fuiste el primer presidente argentino en transmitir el mando presidencial a su sucesor, elegido democráticamente por la libre voluntad de sus ciudadanos", escribía González en julio de 1989, hace exactamente 30 años. El momento en el que un Alfonsín desgastado y acorralado por la hiperinflación y las dificultades de gobierno entregó el mando anticipado a Carlos Menem.

Es entonces cuando Alfonsín le envía la que es la carta más amarga del conjunto. Con fecha 24 de octubre de 1989, el ya expresidente describe al "querido amigo" ciertas "señales preocupantes" y gestos "negativos" en la calidad democrática a partir de la llegada del riojano y le pide "ayuda" para ponerlas de manifiesto.

"Creo que sería útil que el presidente Menem supiera que estas actitudes (que enumera) de algunos funcionarios de su gobierno son advertidas y condenadas", dice Alfonsín.

Ante semejante pedido, González se toma su tiempo para responder. Lo hace en una carta personal de la que hay un largo borrador manuscrito. Un texto en el que el socialista hace equilibrio entre el afecto hacia su par y el dilema frente al cual lo pone su pedido de ayuda. "Se bien que solo a los argentinos compete dar solución a sus problemas. Ya me conoces y sabes que lo último que se me pasaría sería injerirme en asuntos de otro país. Pero. ¿cómo evitar conocer una situación, sentir solidaridad y al tiempo, no poder expresar con amistad lo que se siente? Creo que me gustaría hablarte, aunque sea, para tranquilizarme a mí también", concluye.

Más allá de lo que expresan los textos, la intensidad del intercambio y hasta la forma en la que se desarrolla la correspondencia son reveladoras.

En varias ocasiones, Alfonsín apela a canales extraoficiales para hacer llegar una nota al español. Una vez, al menos, lo hace a través del radical Juan Manuel Casella. Otra, con este último texto como expresidente, lo encomienda a la embajada española en Buenos Aires, en mano, y a través de "una persona de la máxima confianza", a la que no se identifica.

Felipe también pide

En lo del día a día, se verá también cómo González pide y, en su caso, intenta presionar para que sean empresas españolas las adjudicatarias de contratos para suministros que demanda nuestro país. Por ejemplo, en 1987, en el caso de cinco aviones para la Prefectura. "Considero que una adjudicación del contrato a la empresa española CASA contribuiría a impulsar nuestra relación económica y a estrechar las relaciones existentes entre nuestros dos países", dirá el socialista. González cierra con un "te agradezco la atención que le puedas conceder a este asunto". No hay en el archivo evidencia de respuesta.

Volviendo a la carta que Alfonsín firma en octubre del '89 -la primera al español fuera del gobierno- transmite la enorme amargura por lamentables prácticas de "oportunismo" político. Una situación que, a su juicio, contrasta con el avance de España. "Querido amigo, los argentinos seguimos todavía luchando por las cosas fundamentales. el radicalismo ha sufrido un gobierno con una oposición demagógica y destructiva. Ahora nos toca demostrar cómo se hace una oposición constructiva.Lamentablemente mi querido amigo, hay señales muy preocupantes", dice. Entre otras, Alfonsín enumera "el oportunismo con que se cambian de blanco a negro las promesas electorales; equívocas actitudes que afectan la independencia del Poder Judicial; indultos indiscriminados que parecen devolvernos al imperio de la impunidad y una abierta intromisión gubernamental en la vida sindical".

"Como ves mi querido amigo, nuestra aún débil democracia tiene enemigos que no vacilan en usar las armas más bajas. Por eso necesita que se le ayude. Particularmente por personas que, como tú, simbolizan las democracias de las naciones más entrañablemente unidas", añade. "A veces los vicios crecen porque no se los corta a tiempo. Y eso suele ocurrirnos a los argentinos, tan acostumbrados a vivir encerrados, creyéndonos el ombligo del mundo". Alfonsín cierra la reveladora misiva con "un fuerte abrazo, con mis mejores deseos".

LA TAREA SIGUE EN EL VIEJO TALLER DE TAPICES

De artesanía a artesanía. De un trabajo minucioso al detalle... a otro. Separado por 300 años de historia, el archivo de la Fundación Felipe González funciona en el mismo edificio donde, tres siglos atrás, operaba la Real Fábrica de Tapices. Un edificio restaurado donde, con un puñado de computadoras, se hace el colosal esfuerzo de subir a la red los miles y miles de documentos del archivo que acumuló el exlíder socialista.

No es la Historia, pero sí "una memoria abierta", dicen con orgullo quienes compilan y publican el material que se encuentra en www.fundacionfelipegonzalez.org. El material, que se abrirá a todo público a partir de mañana, incluye el intercambio epistolar con 83 líderes políticos. Están allí las cartas de Felipe con Mikail Gorbachov, Fidel Castro y George Bush. También las que cruzó con Alfonsín, buena parte de las que ahora reproduce LA NACION. Hay también comunicaciones internas de González con con miembros de su gobierno. Y, en un gesto atípico, las cartas que recibió y contestó de ciudadanos "comunes y corrientes". Los mensajes de estas personas son un fresco reflejo de una sociedad en evolución.

Desde su pequeño espacio físico, la Fundación se jacta de ser el primer archivo de este tipo concebido íntegramente para abrirse en Internet. Lo que darán a conocer mañana es un paso más. Pero, como admiten con entusiasmo, "falta mucho por hacer". Sin exagerar, "miles de documentos" que todavía esperan ser catalogados para ver la luz. La tarea sigue.ß

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