Annie, el eslabón perdido
Una biografía revela que la enfermedad de la hija mayor de Charles Darwin convenció al naturalista de la necesidad de publicar su libro El origen de las especies
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La muerte, a la edad de diez años, de Annie, la hija mayor y preferida de Charles Darwin, no sólo oscureció el resto de su existencia, sino que también marcó su concepción de la lucha por la vida.
Charles Darwin ha sido objeto de numerosas biografías, lo que no tiene nada de asombroso ya que se trata de uno de los grandes pensadores de la humanidad. Pero lo que hace de Annie´s Box una obra tan emocionante como iluminadora es la manera en que su autor, Randal Keynes, se ocupa de la vida afectiva de su protagonista y muestra cómo su pensamiento científico fue influido por su mujer Emma y sus diez hijos.
Keynes, que desciende de Darwin, comenzó por tomar conciencia de la importancia que tenía Annie el día en que descubrió una caja de útiles para escribir de la niña en una valija llena de objetos que habían pertenecido a la familia. La caja contenía plumas de ganso, lacre para sellar, cintas, papel de cartas, sobres, así como distintos recuerdos entre los que había notas tomadas día y noche por Darwin sobre el estado de salud de su hija durante los últimos meses de su existencia.
Para este naturalista, la desaparición de su hija Annie era una prueba trágicamente personal de la supervivencia del más fuerte. Estaba convencido de que su hija había muerto porque ciertas condiciones la habían hecho inapta para vivir y consideró diversas razones, entre ellas el hecho de que el casamiento con su prima hubiera podido perjudicar la salud de sus chicos. La muerte de Annie -después de nueve meses de agonía- se atribuyó en esa época a una fiebre cualquiera, pero Kyenes piensa, de acuerdo con los síntomas, que se trataba de una tuberculosis.
Aunque Darwin ya hubiera formulado las grandes líneas de su teoría sobre la selección natural cuando se casó, en 1838, dudó mucho tiempo antes de publicarla. Uno de los factores que lo retenían era el temor de la reacción que semejante tesis provocaría entre los cristianos. Pero la muerte de Annie reanimó, parece, el entusiasmo del científico por sus trabajos y, en 1858, después de haber tomado conocimiento de las ideas, muy similares a las suyas, del joven naturalista Alfred Russel Wallace, retomó su obra El origen de las especies por vía de selección natural , que apareció al año siguiente.
Además del aporte que Annie´s Box representa para la historia del darwinismo, el libro es un maravilloso retrato de la vida familiar en el siglo XIX. Abrirá los ojos de todos aquellos que piensan que en la época victoriana los niños de la clase media eran "mirados pero no escuchados".
Emma y Charles tenían ideas muy liberales en materia de educación y dejaron que sus hijos saquearan la casa de Down en la que vivían, en el condado de Kent. Hacia el fin de su vida, Emma Darwin contaba una discusión que había tenido en 1842 con su marido: "¿Debemos prohibir el uso de muebles a los niños o dejar que los empleeen en sus juegos?" Rápidamente habían optado por la segunda solución y Emma recordaba que "las sillas y otros muebles estaban apilados para convertirse, según la fantasía del momento, en trenes o carrozas, y esto, creo, para la mayor felicidad de todos nosotros".
(Traducción de Hugo Beccacece)
Financial Times
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