Aprender a descubrir el mundo desde un museo
CIUDAD DE MEXICO.-Cuando se le pregunta a un chilango, como apodan aquí a los nacidos en el Distrito Federal, sobre sus primeras vivencias culturales, no es el muralismo mexicano lo que viene a la mente. Sino aquella visita inaugural al Museo Nacional de Antropología, a la que evocan con una mezcla de "felicidad, orgullo y asombro".
Así de fuerte es el vínculo que este museo emblemático, impactante por su pétrea y monumental arquitectura, supo crear con su gente y sostener a través del tiempo con una museografía de vanguardia que dialoga con la herencia indígena y una férrea tarea de divulgación, estimulada por la continuidad de sus investigaciones. Todo un "deber" que este museo documenta y difunde con un promedio de 80 publicaciones anuales, con creciente apertura hacia el público no especializado.
Ese es el escenario que cobija a la XIX Feria del Libro de Antropología e Historia, la cita latinoamericana más relevante en su tipo, instaurada por el prestigioso Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la cual la Argentina es protagonista como invitada de honor.
Grandes fueron los esfuerzos por desplegar en una seguidilla de stands dispuestos en ele, el fondo editorial que difunde la producción intelectual argentina en antropología y en un amplio abanico de las ciencias sociales. En el patio central del museo, guarecido por una titánica sombrilla de hormigón, cerca de 1200 libros, entre 700 títulos brindados a la Secretaría de Cultura de la Nación por 52 editoriales, entre sellos grandes y universitarios, han salido al encuentro de los lectores mexicanos y de los 10.000 residentes argentinos en esta ciudad, fuertemente marcada por su sincretismo cultural.
La producción editorial argentina en ciencias sociales tiene un protagonismo indiscutido y la apuesta se centra en la diversidad de disciplinas y en la variedad de títulos, temáticas y autores, según analizó la coordinarodora editorial Natalia Silberleib. Están los clásicos: Borges, Gardel, Piazzola, Atahualpa Yupanqui, el Martín Fierro, Belgrano, San Martín, Rosas, Evita, Perón, el Che y el Nunca más, los autores insoslayables en cada área y volúmenes específicos como Historia de la homosexualidad de Osvaldo Bazán, los estudios de Carlos Reynoso sobre el impacto de la música popular y la lista sigue.
Pero ayer el entusiasmo generado por la difusión del catálogo tuvo también una arista indeseada: los libros se exhiben pero no se venden y eso acarrea una evidente frustración en el público interesado en algún título. "No los podemos comercializar, solo difundir y por eso se entregan CD´s con el catálogo completo, donde se indica los datos de las editoriales", explicó Silberlieb tras aclarar que la totalidad de los libros serán luego donados a la Biblioteca del INAH. En ese sentido, corren con ventaja una decena de editoriales argentinas como Sudamericana, Laurousse y Galerna, entre otras, que sí cuentan con pequeños y linderos stands para comercializar sus catálogos.
Sin embargo, en esta feria que aglutina 110 espacios entre sellos mexicanos y argentinos, no todo es palabra escrita. La cultura del libro se ve potenciada por la presencia de una decena de antropólogos, especializados en diversas disciplinas, que a partir de hoy y durante 10 días exponen ante sus pares los resultados de sus investigaciones en conferencias magistrales y mesas redondas.
Ese desembarco no es un relleno, y una prueba de ello fue la altísima adhesión que acompañó la disertación del Equipo Argentino de Antropología forense, una institución pionera en el mundo en el peritaje de restos óseos de los desaparecidos. Encabezada por el Dr. Darío Olmos, un público expectante escuchó con interés cómo la antropología forense presta sus servicios a los derechos humanos y ayuda a esclarecer genocidios en distintas partes del mundo, con especial énfasis en los cerca de 70 cuerpos identificados del devenir argentino. Por su parte, el recién llegado secretario de Cultura José Nun, también recibió ayer una atención nada desdeñable, al presentar las políticas culturales de su cartera, ya que por una cuestión de agenda se perdió el acto inaugural.
El embajador argentino en México, Jorge Yoma, y el jefe de gabinete de Nun, César Calcagno, lo reemplazaron en esa labor y allí, entre empanadas y vino mientras se recorrían los stands, hubo infidencias sobre el flaco presupuesto que maneja Cultura: Nun debió acudir directamente a Kirchner para que dispusiera de los 350.000 pesos que costó la producción y el traslado de la delegación argentina, integrada también por folkloristas como Tomás Lipán, Juan Quintero, Luna Monti y el grupo Chaskis. Este último cuartero tuvo su momento de gloria durante la inauguración, al ritmo de zambas y chacareras, cerradas por una conmovedora versión acústica de No llores por mí Argentina.
Antes de eso, el director del INAH, Alfonso de María y Campos, elogió "la pujanza intelectual, académica y editorial de la Argentina" y definió el intercambio cultural entre ambas naciones como un "alimento recíproco", de raíces históricas, con un horizonte auspicioso que reinaugura esta "fecunda nueva iniciativa".






