Arte y revolución en los 60

VANGUARDIA, INTERNACIONALISMO Y POLITICA Por Andrea Giunta-(Paidós)-416 páginas-($ 29)
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23 de enero de 2002  

Con metódico afán investigador, Andrea Giunta, doctora en Historia del Arte por la Universidad de Buenos Aires, traza un exhaustivo análisis del conjunto de proyectos que tanto los artistas como las instituciones culturales de nuestro país generaron en forma conjunta o aislada durante la década del 60.

Vanguardia, internacionalismo y política es la revisión de la tesis doctoral de la autora quien, desde 1987, ejerce la docencia en la cátedra de Historia del Arte Latinoamericano Contemporáneo, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. El volumen es un valioso testimonio crítico e historiográfico de un cierto clima revolucionario y combativo que, sobre todo en el plano cultural, político e ideológico, ya se venía gestando en nuestro país. Y cuyos protagonistas tuvieron muy presente la responsabilidad histórica que les correspondía.

Así, algunas de las vanguardias que hicieron posible el espectáculo que ofreció el arte argentino de los sesenta se formaron, es más, se consolidaron, en las postrimerías de los cincuenta. Citemos, sólo a título de ejemplos, el rango protagónico que asumieron el informalismo y el Movimiento de Arte Destructivo. Y de hecho, los teóricos, los críticos y los artistas que condujeron la producción estética local a esta ampliación de campos operativos y de estrategias de recepción fueron los mismos que en los años precedentes, con mayor o menor fortuna, batallaron para situar el arte argentino en un discutible primer plano internacional.

Durante la segunda mitad de los años sesenta, en la Argentina se consolidó una tendencia de apertura al arte referencial, en un intento por recuperar la realidad exterior, que permanecía todavía ajena a la ortodoxia de la pintura o de la escultura. Esto trajo aparejada una experimentación incansable de nuevos materiales, texturas y soportes, que rompían abiertamente con los lenguajes tradicionales del arte. La performance , el happening , el collage de inspiración neodadá, el assemblage , los environments , las diversas poéticas del objeto, el arte vivo, el conceptualismo, el pop art y el arte efímero fueron formas expresivas que se desarrollaron en el mítico Instituto Di Tella, o en ciertas galerías del circuito porteño, como Pizarro y Lirolay.

La imperiosa necesidad de disolver las fronteras entre arte y vida, entre arte y política, la construcción de un nuevo estatuto del público, la pérdida progresiva del aura de la obra y su ulterior redefinición son los aspectos nodales que caracterizaron este decenio decisivo.

Tal y como explícitamente lo afirma la autora del ensayo, el objeto de este libro es, también, "contar una historia". Giunta vuelve recurrentemente sobre ciertos tópicos medulares, elaborando una reconstrucción histórica, lo más fehaciente posible, del lugar que le correspondió a cada uno de los creadores vernáculos en la aplicación de programas artísticos e institucionales.

La historiadora del arte considera que las nociones de vanguardia, internacionalismo y política son figuras de análisis según las cuales se pueden ordenar los proyectos dominantes de los años 60. A partir de dicha tríada conceptual, articulada, según relaciones de coincidencia, superposición y competencia, se planteó una compleja red de tensiones definitorias para el arte argentino de la década del 60.

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