
Auge creativo en el interior
Algo está cambiando en el escenario cultural de la Argentina, si la efervescencia que se vive en Buenos Aires cruza la General Paz para convertirse en un fenómeno nacional.
El dato de mayor peso fue la apertura, un año atrás, del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro). Emplazado en las márgenes del Paraná, ocupa las instalaciones de un antiguo silo, hecho que lo convierte en el primer museo vertical.
El Macro fue posible por la acción sostenida de su director Fernando Farina, los Amigos del Museo Castagnino y el apoyo brindado por la Fundación Antorchas, antes de que ese combustible vital para nuestra cultura se apagara. En Rosario, Antorchas posibilitó la primera ampliación del patrimonio con la donación, hace cinco años, de 28 obras seleccionadas por Marcelo Pacheco, hoy curador jefe del Malba.
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Neuquén, Salta y Río Gallegos han comenzado a tejer una trama de exposiciones y acciones culturales. Gracias al impulso del galerista Ignacio Gutiérrez Zaldívar, Soldi inauguró la semana pasada en Río Gallegos. El Museo de Bellas Artes de Neuquén abrió el viernes último una gran retrospectiva de Castagnino, enmarcada en el ciclo "Conociendo a los grandes maestros", producido por Oscar Smoljan, director del museo que recibió desde su apertura obras de Rembrandt, Goya, la retrospectiva de Pettoruti y la muestra de grabados de la Suite Vollard de Pablo Picasso.
Salta celebró el primer año de vida del Museo de Arte Contemporáneo con la presencia de Mariano Cornejo, que llevó personalmente el cuadro adquirido por Chandon, en la última edición de arteBA, para enriquecer el patrimonio de un museo del interior. En pocos días más quedará inaugurada en Tucumán una nueva edición del Programa Cultural Chandon, que selecciona lo mejor de la producción actual para un salón que ha ido ganando prestigio, año tras año, entre la crítica.
Córdoba cuenta desde hace pocos meses con la Ciudad de las Artes, candidata a convertirse en un polo de encuentro de los artistas con el público. No hace falta recordar la rica tradición pictórica de Córdoba, que va de Fader, Malanca, Caraffa y Genaro Pérez, a Carlos Alonso, instalado desde hace años en Unquillo. El nuevo destino en Córdoba es Potrerillos, donde Luis Wells, el último de los jóvenes informalistas de otros tiempos, lidera el éxodo porteño de la tribu de las artes hacia Calamuchita.



