
Auge de posgrados cortos y específicos
Crece la demanda por carreras de especialización, con menor carga
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Para atravesar de la mejor manera el temporal de la crisis, las universidades argentinas adaptaron este año su oferta de posgrados a las claras demandas de los interesados: especializaciones de un año de duración como máximo, sobre temas bien específicos, con menor carga horaria, menor costo y menos exigencias académicas.
Según los datos recogidos por La Nación en distintas universidades públicas y privadas, la cantidad de alumnos de posgrado se mantuvo este año a pesar de la crisis económica, aunque creció la morosidad en los pagos.
Las instituciones, por su parte, intentaron respetar los cronogramas previstos de lanzamiento de nuevas ofertas -incluso en maestrías y doctorados, con menor demanda-, aunque debieron replantear las visitas de profesores extranjeros, cuyos costos se multiplicaron luego de la devaluación hasta volverse imposibles.
"Nos enfocamos en brindar formación profesional, que es lo que atrae hoy a la gente. Hay una necesidad de acceso rápido y evolución en el mercado laboral;además, las especializaciones son más cortas, lo que está relacionado con la capacidad económica", dijo Alberto Pochettino, director de la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional de General San Martín (Unsam), con 600 alumnos.
Este año abrieron las especializaciones en Calidad para la industria de la alimentación y Gestión educativa, de un año y medio de duración, mientras dan las puntadas finales al doctorado en Química.
También en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) notan el crecimiento de la demanda de formación "profesionalista". Para Norberto Mocchiutti, director de Posgrado y Recursos Humanos de la UNL, las razones son variadas: "Se busca obtener un título de cuarto nivel en poco tiempo y suplir falencias de la formación de grado. Además, las especializaciones son menos exigentes en los costos, en la carga horaria y en lo académico, ya que no requieren una investigación final, como las maestrías, sino un trabajo de integración".
Este año, en la UNL se presentaron propuestas para abrir especializaciones en Gestión de la salud y Bromatología y nutrición, pero también maestrías en Educación matemática, Lingüística y Riegos intensivos.
Además de aumentos en la morosidad y pedidos de pago en bonos provinciales, en la UNL "sufren los posgrados con trabajo en laboratorios, por ejemplo, donde estamos tratando de aprovechar los recursos. Los grupos de investigación tienen problemas para mantenerse y traer docentes extranjeros", dijo Mocchiutti.
Tarde, pero seguro
En la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), hasta el año último el 70% de los posgrados era pagado por empresas. Este año, ese porcentaje se desplomó al 30%.
"Las empresas suspendieron o disminuyeron al mínimo sus presupuestos internos para capacitación, lo que motivó que la gente debiera pagarse sus cursos de manera personal", dijo Alfredo Blousson, director de Relaciones corporativas de UADE. Por esto, notaron este año una respuesta demorada en las inscripciones: "La gente estaba a la expectativa de lo que podría suceder en materia inflacionaria y económica", afirmó.
Sin embargo, la demanda se mantuvo, con cierto retraso. En su intención de "ampliar el segmento de las especializaciones", en la UADE lanzaron doce cursos de posgrado y programas ejecutivos y preparan un MBA "generalista, corto, accesible y de calidad".
En la Universidad de Belgrano (UB) vieron este año dos fenómenos. Por un lado, la concentración de la demanda en los posgrados de doble diploma, que dan títulos de universidades extranjeras. Por otro, un fuerte incremento en la demanda de cursos de educación ejecutiva. "La gente tiene menos tiempo para dedicarle al estudio y en estos cursos los requisitos académicos no son tan exigentes como en las maestrías", dijo Ricardo Domínguez, coordinador general de Posgrados de la UB. Allí pasaron los primeros meses del año renegociando costos y condiciones con las universidades extranjeras con las cuales mantienen convenios para dictar al menos 20 posgrados.
Mientras tanto, dieron impulso al área de Ciencias Sociales, con la apertura de los doctorados en Sociología y Ciencias Políticas, y las maestrías en Relaciones Internacionales y en Política económica internacional. "Es una apuesta académica para desarrollar la investigación. Estamos dando medias becas para becarios del Conicet en los doctorados", dijo Domínguez.
En la Universidad de Morón, el panorama fue variando según cada oferta. "Algunos posgrados que teníamos proyectados no los pudimos abrir, pero sí cumplimos con lo pautado en otros casos", dijo Olga Villalba, vicerrectora de Posgrado y Extensión Universitaria. Por ejemplo, se abrieron maestrías en Educación a distancia y en Gestión del desarrollo del turismo y tienen en proyecto especializaciones en Conflictiva familiar, Formación de abogados y Ortodoncia y ortopedia funcional de los maxilares.
"En las universidades donde el fuerte es el grado, abrir posgrados es una decisión política. No es un área en la que la Universidad se apoye económicamente, sino que en general se los subvenciona", aclaró Villalba.
En la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, donde hubo 1028 inscriptos para posgrados en este cuatrimestre, apuestan por las maestrías. "La idea es que las carreras de especialización consolidades se transformen en maestrías. Si se ofrece un título mayor, la gente lo elige", dijo Mario Rapoport, a cargo del área. Este año, lanzaron las maestrías en Relaciones Económicas Internacionales y en Contabilidad Internacional, y una especialización en Periodismo económico.


