
Buen futuro para los ingenieros en alimentos
La crisis no afecta la salida laboral
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Las fuertes inversiones de los últimos años, la modernización tecnológica y la exigencia de utilizar prácticas seguras y de certificar normas de calidad para las exportaciones agrioalimentarias han abierto un amplio campo de acción a los ingenieros en alimentos y a los licenciados en tecnología de los alimentos.
Se trata de especialidades relativamente nuevas que han tenido amplia difusión y una buena inserción laboral, aunque todavía muy atadas a los vaivenes del consumo interno.
"Es una carrera con brillante futuro. Pero incluso hoy, a pesar de la compleja realidad, ofrece interesantes posibilidades", dice María Handel, profesora del Departamento de Tecnologías Agroalimentarias de la UADE.
La Ingeniería en Alimentos, o Tecnología de Alimentos, o Industria de los Alimentos -los títulos varían en las 18 universidades argentinas donde se puede estudiar la carrera- dura seis años en algunas y, en otras, cinco. La Universidad Nacional de Luján es otra de las pioneras en este campo, como la UADE, y muy bien considerada en el ámbito de la industria alimentaria.
La carrera le otorga al ingeniero egresado un perfil de mucha solidez en su formación básica y de ingeniería, con una marcada orientación a los procesos industriales y a la aplicación de la ciencia y la tecnología de los alimentos en las áreas de control, calidad y desarrollo de nuevos productos.
"Los ingenieros egresados de nuestra carrera encuentran buenas ubicaciones gracias al prestigio de su título y a los antecedentes de otros colegas, que están trabajando en la actividad privada y pública desde hace aproximadamente veinte años", apunta el ingeniero Alejandro Rueda, coordinador de la carrera.
Los ámbitos de trabajo más frecuentes, por orden de importancia, son: la industria alimentaria, los servicios -catering, supermercados, consultorías-, el contralor sanitario en sus diferentes jurisdicciones, la docencia universitaria y la investigación.
"Una reciente encuesta interna entre nuestros graduados mostró un nivel de empleo en la actividad que supera el 80%, lo que indica que ocho de cada diez ingenieros en alimentos de nuestra universidad trabajan en un puesto relacionado con su profesión", dice Rueda.
Perspectivas
Los ingenieros en alimentos son gerentes en plantas industriales de empresas de primer nivel, responsables técnicos de Pyme del sector alimentario, directores técnicos de cadenas de supermercados, consultores senior de la industria, responsables de áreas de control sanitario oficial, profesores universitarios e investigadores de carrera.
Los niveles salariales son muy variables, pero para las pasantías arrancan de los $ 600 por seis horas diarias. En el caso de un ingeniero en alimentos recién recibido, el sueldo mínimo está en el orden de los $ 1500.
La Argentina es el octavo exportador de alimentos del mundo y tiene excelentes perspectivas a futuro, aunque todavía queda mucho por hacer tanto en la optimización de rendimientos como en el mantenimiento de una alta calidad en los productos para abastecer mercados de exigencia creciente.
Este promisorio panorama llevó a la UBA a incorporar a su oferta académica la licenciatura en Ciencia y Tecnología de Alimentos, que se dictará a partir de 2002.



