
Buscan cerrar el caso del cuadro robado por los nazis con la devolución de la obra y donaciones a una entidad de bien público
Para evitar una condena, el matrimonio acusado de encubrimiento agravado haría un aporte económico durante dos años a modo de probation; serían $4,8 millones en 24 cuotas mensuales
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MAR DEL PLATA.- La demanda abierta a raíz de un cuadro robado por un jerarca nazi a un galerista holandés y hallado meses atrás en un chalet de esta ciudad, propiedad de hijos de un exfuncionario del gobierno de Adolf Hitler, podría encontrar un acuerdo esta semana si prospera la propuesta de los acusados: la restitución de la obra a su propietario original y una alternativa de probation que consistiría en donaciones a una institución de bien público para evitar una eventual condena.

Patricia Kadgien, hija de Friedrich Kadgien, y su esposo, Juan Carlos Ortegoso, están acusados de encubrimiento agravado desde que se constató que en el living de su casa en el barrio Parque Luro tenían la obra Retrato de dama, inscripta en la lista de piezas sustraídas a comienzos de la década del 40 a Jacques Goudstikker, en ocasión del paso de las tropas alemanas por Ámsterdam.
El caso salió a la luz a partir de una investigación periodística del periódico Algemeen Dagblad en la que se detectó la presencia esta pieza, que en principio se creyó pintada por el italiano Giusseppe Ghislandi hasta que peritos confirmaron que la autoría corresponde a Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “Il Pitocchetto”. Se la veía en una de las fotografías del recorrido virtual con el que una inmobiliaria ofrecía en venta el citado chalet de la calle Padre Cardiel, donde aún vive el matrimonio ahora imputado.
La obra estuvo desaparecida durante las primeras jornadas que siguieron a la apertura de esta causa que se tramita en tribunales federales de esta ciudad. El allanamiento ordenado por la justicia encontró en esa misma pared un tapiz con imágenes de caballos.
La pareja estuvo detenida, en principio bajo prisión domiciliaria, hasta que su abogado entregó el cuadro en sede de la Fiscalía Federal de Mar del Plata. Este martes se cumplió un año desde que la pieza está en poder de la justicia.
Poco después, ante el juez federal Santiago Inchausti y el fiscal del caso, Carlos Martínez, a los acusados se les fijaron condiciones más laxas para la continuidad del proceso en curso, siempre con restricciones para alejarse de la ciudad e imposibilidad de viajar al exterior sin autorización.
A pedido de la defensa del matrimonio procesado y con acuerdo de la fiscalía se gestó una nueva audiencia, pautada ahora para el próximo viernes. Allí se planteará, ante el juez y en presencia de ambas partes, una suerte de mediación que evite llegar a la instancia de juicio oral que podría desencadenar en una eventual condena.
Fuentes de la investigación confiaron a LA NACION que se propondrá una probation, para lo cual el matrimonio se ofrecería a hacer donaciones de dinero durante dos años a una entidad de bien público. Según pudo conocer LA NACION, la entidad sería la Cooperadora del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil, de Mar del Plata. El aporte total sería de 4,8 millones de pesos a cumplir en 24 cuotas mensuales e idénticas.
La obra de arte en cuestión es reclamada por Marei Von Saher, que vive en Estados Unidos, es única heredera de Goudstikker y actual propietaria de aquella colección de pinturas. La propuesta del juicio a prueba debe ser avalada por el Ministerio Público Fiscal. La querella está representada por los abogados locales Herberto Robinson, Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascua y solo aceptará el acuerdo en caso que Kadgien y Ortegoso dejen explícito que no harán más reclamos por el cuadro y permitirán que se sea devuelto a quien se presentó ante la justicia argentina como su legítima dueña. Así renuncian a todo derecho sobre la obra y cualquier acción de civil o penal vinculadas a ella. Esa decisión ya estaría tomada por el matrimonio y la firma de esta suspensión de juicio a prueba los dejará definitivamente sin ningún margen a posibles futuros reclamos.
Retrato de dama está bajo custodia en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Allí se hizo el correspondiente peritaje, a cargo de los expertos Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo, de la Academia Nacional de Bellas Artes, que ratificaron la autenticidad de la obra y a qué autor correspondía. También confirmaron que estaba en muy buen estado de conservación, a pesar del tiempo transcurrido.
El caso tomó dimensión internacional con la publicación del periodista Peter Schouten, que durante el año pasado intentó contactar a Patricia Kadgien con motivo de los 80 años de la Segunda Guerra Mundial. No lo atendió pero advirtió que la casa en la que ella vivía tenía cartel de venta. Buscó el sitio web de la inmobiliaria, donde se mostraba el interior del domicilio, y así detectó el cuadro que identificó como una de las obras expoliadas por los nazis. El 25 de agosto se cumplió un año de esa publicación en el sitio de Algemeen Dagblad.
Hacia fines del año pasado se sumó al proceso judicial la Delegación Argentina de Asociaciones Israelitas (DAIA) desde la condición de amicus curiae. Para colaborar con la investigación, la entidad aportó información que ayudó a reconstruir el recorrido de la obra y el robo que la tuvo como parte del botín logrado.
A esta altura se estima que el cuadro puede tener un valor de mercado que rondaría los 250.000 euros, sin tener en cuenta el impacto que tuvo el hallazgo de la obra.
A Friedrich Kadgien se lo recuerda como un experto en finanzas que se movió entre las primeras líneas del gobierno de Hitler. Derrotadas las tropas alemanas y concluida la Segunda Guerra Mundial, logró cruzar el océano Atlántico para instalarse primero en Brasil y más tarde en la Argentina, donde murió en 1978. Aquí vivió con sus dos hijas, una de las cuales es la que actualmente está procesada en esta causa junto a su esposo.
En los allanamientos ordenados por la justicia en el chalet de Parque Luro también se incautaron otros grabados y elementos relacionados con la Alemania de fines de la década del 30 y principios de la del 40. Ese material no tuvo mayor impacto en el conjunto de esta causa judicial.
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