Caja Negra / Cubo Blanco: arte de Monitor
En su edición número 15, arteBA inaugura un espacio especialmente dedicado al videoarte. Una selección de lo mejor delas imágenes electrónicas locales e internacionales, desplegado en nueve boxes de exhibición
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Mucho pasó desde aquellos días de fines de la década del 80, cuando los primeros videastas argentinos buscaban forma, lenguaje y lugares donde crear.
Podría decirse que el videoarte local tuvo una prehistoria durante los años 70 (con la llegada al país de cámaras portátiles de video), y una historia que se inició alrededor de 1988. A partir de ese año comenzaron a circular los primeros trabajos que experimentaban a conciencia con los recursos expresivos de la imagen electrónica. El Instituto de Cultura Iberoamericana (ICI), el Goethe, el Servicio Cultural de la Embajada de Francia y el Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA fueron algunas de las instituciones que se convirtieron en reducto privilegiado de los primeros videastas. Con el tiempo, ese circuito restringido se fue extendiendo y, del mismo modo que ya había sucedido en otras partes del mundo, esta forma de expresión fue encontrando lugar en todo tipo de muestras, eventos culturales, museos y colecciones de arte.
"El video es un producto gozoso de la democracia, pero conlleva en sí mismo la escéptica semilla de la posmodernidad, que cuestiona las jerarquías, el relato y, en última instancia, la certeza", escribieron, hace unos años, Graciela Taquini y Rodrigo Alonso. Estos mismos especialistas, convocados por los organizadores de arteBa, seleccionaron las galerías integrantes del flamante espacio dedicado a las imágenes electrónicas. Auspiciado por la firma Converse, fue bautizado Caja Negra/Cubo Blanco. En el texto que acompaña la muestra, Taquini y Alonso explican las razones de ese nombre. "La caja negra fue, históricamente, el dispositivo óptico que permitió captar la imagen de la realidad para transformarla en la realidad de la imagen -argumentan-. Conocido como cámara oscura, este aparato fue una asidua herramienta de la pintura y el dibujo a partir del siglo XVII. En el siglo XIX fue el principio que permitió la invención de la cámara fotográfica, a la que siguieron luego la de cine, televisión y video". En contrapartida, el cubo blanco sería "el paradigma del espacio expositivo moderno, la sacralización del lugar del arte por excelencia, que se propone como ámbito de pura neutralidad, de aislamiento y separación del mundo ordinario". Así, desde su mismo nombre este espacio remite a la tensión inscripta en el arte contemporáneo en general y en las artes electrónicas en particular: la puja entre pertenencia y crítica a los modos, circuitos y tradiciones de la práctica artística.
La selección propuesta por Taquini y Alonso puso especial interés en la producción latinoamericana. Se incluyeron obras de países con trayectoria en la videocreación, como Brasil y la Argentina, y de aquellos con menor tradición en esta área, como Bolivia y Paraguay. También se incorporaron materiales provistos por galerías de Chile y Uruguay. Por su parte, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac) y el Chelsea Art Museum de Nueva York proveyeron una selecta muestra del panorama internacional. Cada galería o institución aportó la obra de entre uno y diecisiete artistas. Para mostrar los videos, se dispusieron nueve boxes de exhibición, con horarios rotativos.
"Al igual que la técnica del collage sustituyó al óleo, los rayos catódicos reemplazarán al lienzo", dijo Nam June Paik, el artista de origen coreano que, durante los años 60, sentó las bases del videoarte. Quienes se acerquen al espacio Caja Negra/Cubo Blanco tendrán una excelente oportunidad para sacar sus propias conclusiones.



