Chicos que eligieron una Pascua de diálogo y amistad
Más de 2600 adolescentes participaron de un encuentro de Semana Santa en el Colegio Marín
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Vivir una Pascua distinta; compartir problemas y vivencias; respirar paz y amor; darse la posibilidad de ver la vida de otra forma; estar unidos son algunas de las expresiones comunes que ayer manifestaban los jóvenes que decidieron celebrar esta fecha religiosa en un retiro que comenzó el miércoles por la tarde y terminará hoy al mediodía.
Se trata de la Pascua Joven, que desde hace 22 años organiza el Equipo de Pastoral Juvenil de San Isidro, al que están invitados los alumnos de los dos últimos años del colegio secundario y del cual, este año, participan más de 2600 chicos.
Durante cuatro días, los jóvenes conviven como en un campamento que, en este caso, tiene como infraestructura el Colegio Marín de San Isidro. Así, entre mates, conversaciones, actividades de reflexión sobre la fe religiosa, cantos y guitarras viven esta fecha de una manera distinta.
"Vine con el colectivo 60 y solo. Es algo reloco porque son todos chicos de tu edad que no conocés y, a los dos días, hablás como si te conocieras de antes. Somos adolescentes con problemas similares y es increíble estar todos reunidos en una sola creencia", expresó con un indisimulable entusiasmo Brian Espeche, del Instituto María Inmaculada de Munro.
Para Milagros Casares, ésta es su quinta Pascua Joven. Los dos primeros años concurrió como alumna del colegio Lavardén, de San Isidro, y los últimos tres, como coordinadora del encuentro. "Esta reunión a uno le hace dar cuenta de muchas cosas que se pueden aplicar todos los días, como el encuentro cotidiano con Jesús", contó la joven a LA NACION. Y agregó que cada año le sucede que, al llegar al encuentro, le sale "la sonrisa de feliz cumpleaños" porque -según explicó Milagros- "se respira paz y amor".
El padre Francisco Peña, de la parroquia Santa Rita, de Boulogne, hace once años que trabaja en esta Pascua. "Hasta hace cinco años, la cantidad de chicos que participaban se mantenía en unos 700, pero en los últimos cinco años subió hasta llegar hoy a más de 2500", comentó el sacerdote. En cuanto a los motivos de tal crecimiento, Peña dijo no tener una explicación clara, pero sí afirmó que se ve que "los chicos están en la búsqueda de algo más". Y subrayó que durante estos días los jóvenes son "escuchados y no son juzgados".
Durante estas cuatro jornadas compartidas no existen ni celulares, ni computadoras. El principal sonido es el de las voces de los chicos y las imágenes que se suceden son las de grupos sentados en ronda o las de varios jóvenes caminando.
Jimena Posleman es egresada del Colegio Marín, y está este año en la Pascua Joven como coordinadora, encuentro que dijo que le cambió la fe, su relación con Jesús y su forma de ver la vida, que ahora es con "más alegría y plenitud". Mientras que Santiago Saborido, del Colegio Adoratrices, de Recoleta, dijo: "En este momento, Jesús está pasando por la crucifixión; todos te cuentan sus historias y te da ganas de contarles tu vida".
Visita de Casaretto
En la tarde de ayer, los jóvenes recibieron la visita del obispo de San Isidro y presidente de la Comisión de Pastoral Social del Episcopado, Jorge Casaretto, quien les señaló que "todas las amistades empiezan por un impacto" y que, en el caso de Jesús, quienes lo conocían "se deslumbraban".
Un deslumbramiento que se debía no sólo a los milagros que hacía y que cuando hablaba miraba a los ojos y penetraba en el corazón de la gente -expresó Casaretto-, sino también a que se preocupaba por la gente.
Luego de predicarles a los jóvenes a través de su propia experiencia de amistades que fueron determinantes para su vida, el obispo les señaló: "En esta amistad con Jesús, ustedes van a descubrir varias cosas: luz, dignidad, misión, ruptura de la soledad y seguridad de que Jesús siempre va a estar con ustedes".



