
Con sabor popular
Aldo Severi, aquilatado pintor de temas boquenses, expone en la galería Palatina.
1 minuto de lectura'
UNA fuerza incontenible del sentimiento es lo que está presente en los cuadros de Aldo Severi, el boquense que devino quilmeño. Desde ese reducto provinciano, el artista arremete con una temática de sabor popular, apelando a todos los recursos de su oficio de pintor y dibujante, para hacer estallar ante nuestros ojos pinceladas y colores como si fuesen granadas de mano.
Poco importa que se trate de unos futbolistas que saltan con las camisetas de Boca y de River, de caballos que disputan una carrera, de una procesión de la Virgen boquense, de una estación de tren o de una orquesta de tango. Si el arte es energía liberada, lo que impacta de estas pinturas es la magnitud de esa energía. Por otra parte, en algunos casos Severi apela a una paleta fría, de ocres, grises y negros, como para recordarnos que es rioplatense y, cuando quiere, puede sujetarse a lo Torres-García.
( Hasta el 7 de agosto, en Palatina, Arroyo 821 )




