
Crece la presencia de galeristas extranjeros en la feria arteBA
Son 17 de los 63 expositores; en general se muestran satisfechos con las ventas
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Como una adolescente quinceañera, arteBA comenzó a usar las armas de la seducción fuera del hogar. Su fama y buen nombre atraen cada año a más galerías extranjeras que consideran a esta feria de arte contemporáneo una plataforma adecuada para promover a sus artistas en América latina.
Y el público argentino acompaña la iniciativa de los galeristas. Durante el fin de semana visitaron la feria unos 37.000 seguidores del arte moderno y contemporáneo y, desde que abrió sus puertas al público en el predio de la Sociedad Argentina, el jueves pasado, ya se han contado cerca de 47.000 visitantes.
De las 63 galerías que exhiben sus obras en la decimoquinta edición de la feria 17 son extranjeras. El año pasado hubo en total 59 galerías, de las cuales sólo 11 eran extranjeras. El país mejor representado es Brasil, con siete galerías; le sigue Uruguay, con tres, y, con una cada uno, Costa Rica, Colombia, Estados Unidos, Venezuela y Chile.
"Teníamos muy buenas referencias sobre esta feria y, como trabajamos con artistas argentinos y latinoamericanos, resolvimos participar", contó ayer a LA NACION Elena Rodríguez, coordinadora del stand de A y N Centro de Arte, de España, quien está muy conforme con la recepción del público argentino. "Somos los únicos que tenemos obras gráficas y éstas despiertan mucho interés", agregó, sin querer precisar si había vendido alguna de esas obras.
Atracción
El interés, que no llega a convertirse en decisión de compra, se percibió en el espacio del brasileño Thomas Cohn, que, por séptimo año consecutivo, dio su presente en arteBA. Allí la mayor atracción son dos piezas antológicas de los argentinos Pablo Siquier y Alfredo Prior, que se venden a unos 13.000 dólares cada una y son muy difíciles de encontrar en el país.
Otro español, el prestigioso galerista Luis Adelantado, trajo por primera vez a Buenos Aires las fotografías, videos y esculturas que suele llevar -y vender- en las ferias de arte de México y San Pablo (Brasil). Pero hasta ayer aquí no le había ido muy bien. "No he vendido nada; y eso que tengo piezas desde US$ 500", se lamentó, y agregó esperanzado: "Todavía faltan tres días de feria".
En su stand se expone una de las obras características de la costarricense Priscila Monge: en un aparente pizarrón verde, alguien escribió la misma frase varias veces: "No debo prostituirme". Otra similar, que ya está vendida, se exhibe en el stand de Jacob Karpio, dueño de dos galerías en Miami y Costa Rica, su país.
Karpio, que participa de las ferias de arte más importantes del mundo y dice haber "descubierto" a Guillermo Kuitca, debuta este año en arteBA. Y le está yendo muy bien. "Hemos tenido la primera venta de la feria", dijo a LA NACION al referirse a "Reconciliación", una fotografía de Alejandra Mettler en la que se ve una bandera, mitad uruguaya y mitad argentina. Hasta ayer se habían vendido, según Karpio, tres ediciones de esa fotografía a US$ 5000 cada una.
En el stand Baró Cruz, sus responsables brasileños María Baró y Oscar Cruz se mostraron también muy satisfechos. "Estamos vendiendo más que los dos años anteriores en los que también participamos", contó Cruz a LA NACION, y explicó que siguen viniendo porque, "además de las ventas, buscamos que los coleccionistas argentinos conozcan a nuestros artistas y, así, estrechar los lazos entre nuestros países. Y esto pensamos que lo estamos logrando".




