Creen haber encontrado al autor del Quijote

Una mandíbula y restos de un brazo serían clave para identificar a Cervantes
Martín Rodríguez Yebra
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12 de marzo de 2015  

MADRID.- Una mandíbula y los restos de un brazo rescatados de en medio de una pila de huesos mezclados a lo largo de cuatro siglos podrían ser la clave para resolver el misterio del cadáver de Miguel de Cervantes.

Los investigadores que rastrean desde el año pasado el subsuelo del Convento de las Trinitarias, en el centro de Madrid, creen que esos fragmentos, hallados cerca de un féretro marcado con las iniciales "MC", corresponden al creador del Quijote.

Fuentes del equipo forense a cargo del proyecto indicaron ayer que los restos estaban en "muy mal estado". No había un esqueleto completo, sino huesos sueltos de varios adultos y niños. Pero las pruebas de laboratorio estarían en condiciones de demostrar que algunas de esas piezas corresponden a Cervantes y otras a su esposa, Catalina de Salazar y Palacios. De todos modos, en el Ayuntamiento de Madrid -el organismo que ordenó la búsqueda- optan por la cautela y no confirman por el momento ningún hallazgo. "Al día de hoy no se puede garantizar que se hayan encontrado los restos", dijo anoche un vocero oficial del gobierno municipal.

Pobre y enfermo, Cervantes murió en Madrid en 1616, un año después de publicar la segunda parte de Don Quijote. Tenía 68 años. Las crónicas de la época registran que fue enterrado en el convento de las Trinitarias, a escasos 200 metros de su casa en el Barrio de las Letras de la capital española.

Los historiadores y forenses a cargo de rescatar sus huesos sostienen que nunca fue retirado del perímetro del edificio. Pero creen que sí se movieron del punto de enterramiento original en 1673, cuando empezaron las obras de remodelación de la iglesia del convento. Eso explicaría que los huesos del escritor pudieran estar mezclados con los de muchas otras personas.

La fase definitiva de la búsqueda empezó en enero, cuando los investigadores instalaron un laboratorio dentro de la cripta que yace debajo del altar de la iglesia y empezaron a abrir uno por uno los 33 nichos que persisten ahí desde el siglo XVII. El primer día apareció la madera gastada por la humedad con la marca "MC" y creció la expectativa de encontrar los restos del genio de las letras españolas.

Análisis especiales

Las pruebas finalizadas en la última semana en laboratorios externos permitirían determinar que varios de los huesos desenterrados son de la época en que murió Cervantes, de una persona con casi 70 años y tienen características que se corresponden con la descripción que él mismo dejó en sus últimas obras. Le quedaban apenas seis dientes y tenía la mano izquierda atrofiada con los dedos en garfio producto de un disparo de arcabuz recibido en la batalla de Lepanto, en 1571. También había sido herido en el esternón.

Las autoridades políticas consideran que todavía es pronto para hacer un anuncio oficial, que con certeza tendría un enorme impacto internacional.

Si el hallazgo se confirma, el Ayuntamiento de Madrid prevé instalar un monumento que pueda ser visitado por el público. Se ilusionan con un aluvión de turistas como el que pasa cada año por la tumba de William Shakespeare en Stratford-upon-Avon.

Eso requeriría construir un nuevo acceso a la cripta desde la calle que no moleste a las 13 monjas de clausura que todavía habitan el convento y que en un primer momento fueron reacias a autorizar las excavaciones en el edificio.

En todo caso, la obra debería estar lista para abril de 2016, cuando se conmemore el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes.

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