
Crónica de un derrumbe anunciado
MUSICA PARA CORAZONES INCENDIADOS Por A. M. Homes-(Anagrama)-Trad.: Jaime Zulaika-345 páginas-($ 47)
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El magistral primer capítulo de esta novela alcanza tal fuerza narrativa que basta para mantener, después, la tensión de la historia hasta la última página, a pesar de la irregularidad y gratuidad de algunos de sus pasajes.
Una mujer de clase media y de mediana edad, que vive en una amplia casa de un barrio residencial, con dos hijos y su marido, comunica a este último, un día cualquiera a la hora en que cae la noche, que no puede, que no tiene fuerzas para preparar la cena. Cuando advierte que el marido lógicamente no ha comprendido lo que quería decir, le aclara que lo que le ocurre es que no puede y no tiene fuerzas para hacer la cena ni ésa ni ninguna otra noche en lo que le queda de vida. La reacción del marido, igualmente práctica, consiste en preparar algo él mismo. Fósforos en una mano, combustible en la otra, los niños en la parte delantera de la casa, el matrimonio en la parte de atrás a punto de encender el fuego, una mirada, el cansancio y el hastío reflejados en ella y la decisión irracional pero determinante de prenderle fuego a la casa para que todo cambie de una vez por todas.
A partir de aquí, el retrato en primer plano del desmoronamiento de una familia desestructurada desde las raíces y, en un segundo plano, de aquéllos que la rodean y contribuyen a su malestar.
Todas las preocupaciones que de un modo u otro sacuden actualmente a los burgueses de raza blanca y de clase media de la sociedad estadounidense -algunas de ellas extrapolables- aparecen reflejadas con mayor o menor profundidad en Música para corazones incendiados . La crisis del matrimonio, la relación con los padres, la impotencia ante la educación de los hijos, la incapacidad para cuidar la evolución o la realización personal, la identidad, el sexo, la amistad, la violencia en casa y en las escuelas, la imagen que se vende a los demás de uno mismo y, de manera constante, la desidia.
La autora acierta desde el principio con el tono para narrar esta historia y ha trabajado con verdadera sabiduría los diálogos que son, en gran medida, los responsables de la contundencia de los personajes y de ese regusto amargo que deja la lectura de una novela que ilustra sin tapujos lo que significa tocar fondo.
Colaboradora de New Yorker, Art Forum y Vanity Fair , Homes es autora además de la novela El fin de Alice.


