Cuál es el rosa de la Rosada
En la siguiente nota, el arquitecto, docente e investigador Fabio Grementieri explica por qué el tono elegido para pintar la Casa de Gobierno no se corresponde con el original.
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EL color rosa con que ha sido repintada la Casa Rosada no se corresponde con los colores históricos y no parece ser fruto de serios criterios de restauración de práctica internacional, que incluyen, entre otros, rigurosos análisis de laboratorio, investigaciones y pruebas en el lugar, como así también consulta de variadas fuentes documentales gráficas y escritas.
Actualmente la tecnología permite indicar exactamente los componentes, incluídos pigmentos, de cada capa de pintura para su posterior reproducción.
Los escasos cateos que se enseñan, solo en un lugar de la fachada, no son suficientes para determinar el o los colores originales. No se señala la consulta de fuentes iconógráficas, fotográficas, escritas o documentales que avalen la decisión sobre el color a reproducir.
La decisión final en el caso del color, como en toda seria intervención de restauración, debe basarse en pruebas históricas y científicas contundentes y verificables. No valen impresiones subjetivas o el gusto de los especialistas de turno.
Concretamente, en el caso de la Casa Rosada, el color rosado de Sarmiento fue aplicado sobre una construcción que reemplazaba parte del fuerte original y que hoy ya no existe. Posteriormente los dos primeros edificios, pabellones separados, sobre la Plaza de Mayo fueron concebidos con frentes de color gris verdoso. Dentro de estos mismos colores estuvo pintado todo el edificio una vez finalizados los trabajos de ampliación y completamiento por el arquitecto Tamburini en la década de 1880.
Es importante destacar que estos colores armonizaban con aquellos de la nueva arquitectura del entorno de Plaza de Mayo y eran parte de la composición urbana de la Avenida de Mayo, de la cual la Casa Rosada es uno de los remates (el otro es el Palacio del Congreso). Algunos cateos recientes indican que ciertas partes en el arco central de la fachada sobre Plaza de Mayo fueron engalanados con dorados, probablemente hacia el Centenario. Por otra parte parecería ser que el mismo arquitecto Tamburini sugirió en algún momento pintar el exterior del edificio de rosado. Aparentemente, el color rosa que cubre todos los frentes fue finalmente aplicado al transformarse en Monumento Histórico Nacional al principio de la década de 1940. Sobre la base de estos antecedentes básicos, factibles de ser ampliados y documentados a través de investigaciones, pruebas y análisis, una correcta intervención de restauración hubiese dado como resultado la aplicación de una pintura no sintética, que permitiera transparencias y la puesta en valor de los relieves de los frentes. En cuanto al color, y tomada la decisión de continuar con un rosado, lo correcto hubiese sido elegir un rosado que se corresponda con la paleta de los años 1880, es decir que complemente la arquitectura de Tamburini y armonice con el entorno de Plaza de Mayo y la Avenida de Mayo.
Para ello existen variadas fuentes documentales aquí y en Italia. Valgan como elemental referencia, los colores rosados originales usados en el interior del edificio, como por ejemplo, aquellos que aparecen en las baldosas calcáreas de varios pisos de vestíbulos y corredores. Los trabajos de conservación y restauración serios y basados en documentos y recomendaciones internacionales deben realizarse dentro de metodologías científico-analíticas, donde se deje de lado subjetividades, opiniones, imposición de tecnologías no verificadas o adaptadas al medio.




