Cuando el estructuralismo era un humanismo
Fue el semiólogo de la música Jean-Jacques Nattiez quien llamó la atención acerca de que el primer estructuralista de la historia había sido el crítico Eduard Hanslick. En su libro De lo bello en la música, de 1854, propuso, en oposición a la estética del sentimiento, un formalismo radical resumido en la postulación de que la música no era sino un caleidoscopio sonoro: "La pura forma, contrapuesta al sentimiento como supuesto contenido, es precisamente el contenido de la música, es la música misma". Faltaba para que Claude Lévi-Strauss publicara Tristes Tropiques y abriera la revuelta contra las sobreinterpretaciones del psicologismo y el furor existencialista. "El existencialismo es un humanismo", tal la consigna de Sartre. El estructuralismo parecía no serlo, ya desde el momento que publicitaba la muerte del autor. Sin embargo, el estructuralismo, aun en su matriz más tecnocrática, tuvo sus autores, y, aparte de Barthes (que nunca fue estructuralista del todo como nunca fue nada del todo) el mayor de ellos fue Gérard Genette. Quien no lo crea, no tiene más que tomarse el trabajo (un trabajo de placer nada perdido) de leer Bardadrac, de 2006, pequeña chef-d'oeuvre con una primera persona rampante, algo que cualquiera de nosotros habría querido escribir. Pero ya en Figuras III, de 1972, encontramos que el tecnocratismo empieza a agrietarse. La verdad es que le debemos a él casi todo lo que sabemos sobre el tiempo en la narración y la tan manoseada "intertextualidad". Pero Genette se imponía a las modas teóricas, acaso porque él mismo las creaba. Escribió en Palimpsestos (1982): "El objeto de la poética no es el texto en su singularidad, sino la architextualidad del texto (es casi lo mismo que suele llamarse 'la literariedad de la literatura'). La clave es "literariedad de la literatura". ¿Qué quiere decir esto? Muy simple: que la literatura no se hace en relación con el mundo sino con la propia literatura, y que la literatura (como la música) dialoga consigo misma. Genette, que en esa frase hablaba también de sí mismo, logró la proeza de poner en teoría eso que Borges había puesto en literatura bastante antes.
1A 75 años de “La Colmena”: censurado por inmoral y pornográfico, se filtró “gota a gota” y consagró al polémico Nobel Camilo José Cela
2Los padres terribles: historias reales sobre vínculos rotos
3Construir con telas, hablar con color: Olga de Amaral transforma el Malba en un laberinto universal
- 4
Las cenizas de Juan José Sebreli se esparcirán en Plaza Constitución el próximo viernes





