Cuatro momentos en la vida de un narrador

Desde su temprana aparición en la escena literaria hasta la consagración, Modiano desarrolló una obra marcada por la pasión de la memoria colectiva
Desde su temprana aparición en la escena literaria hasta la consagración, Modiano desarrolló una obra marcada por la pasión de la memoria colectiva
Eduardo Berti
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17 de octubre de 2014  • 18:51

1. 1968. Un joven tímido irrumpe en la escena literaria francesa con La Place de l’étoile, cuyas primeras páginas plantean una lectura por lo menos doble del título: alguien pregunta dónde está la Plaza (place) de la estrella, lugar físico en París; otro responde, apuntando al corazón, que allí está el lugar (place) de la estrella. La escena instala, literalmente confundidas, dos de las principales obsesiones del escritor: la ciudad y lo judío, condensadas como nunca en los años de ocupación y resistencia. El escritor se presenta como Patrick Modiano, nacido en París en 1947. Esto último no es cierto y allí encontramos otro de sus pasatiempos principales: jugar al gato y al ratón con los lectores, tejer una falsa autobiografía que de tan próxima a la verdadera parece plasmar una doble, una triple identidad.

En verdad, Jean-Patrick Modiano nació en 1945 en Boulogne-Billancourt. ¿Por qué insiste en colocar en las solapas 1947 como fecha de nacimiento? Es el año del nacimiento de su hermano Rudy, muerto en 1957, no queda claro si debido a una leucemia o un accidente de auto. "El impacto de su muerte fue decisivo", dijo en 1990. Una clave para entender su búsqueda permanente de algo perdido, de un pasado que siempre parece inasible. Los dos novelas que siguen (La ronda nocturna, Los paseos de circunvalación), componen la así llamada Trilogía de la ocupación y están dedicadas a Rudy, lo mismo que la primera. "Para Rudy", simplemente. Nada de "mi hermano Rudy" o "a la memoria de…". Modiano es púdico y su escritura tiende a lo mínimo, cada vez más despojada y elíptica al narrar, cada vez más impresionista al describir.

2. 1950. A Modiano lo bautizan en la iglesia católica. Estudiará catecismo y hasta cantará en el coro de una iglesia. Unos diez años después, 1959 o acaso 1960, ocurre el descubrimiento de sus orígenes judíos. Su padre, Albert, proviene de Salónica, de una familia en la que hubo varios rabinos y que, así le gusta imaginar a Patrick, tiene lazos de sangre con el pintor Modigliani. Judío y no judío a la vez, Modiano explora desde sus primeros libros, especialmente al narrar la vida de Schlemitovitch (schlemiehl, en yiddish: desdichado), las diferentes maneras de ser judío, incluidas opciones extremas como judío colaboracionista o judío antisemita. Al hacerlo, en simultáneo, parece considerar las múltiples versiones que circulan sobre la historia de su padre.

Una serie de personajes que reaparecen en sus libros (François Vernet, Maurice Sachs) son como dobles más o menos deformados del padre. En el fondo está reescribiendo una historia familiar. ¿Ficticia? ¿Real? "Soy y no soy yo", explica en más de una entrevista. Su método: "metamorfosear con la imaginación". Una obra como Livret de famille (1977), a simple vista una autobiografía, es tramposa por todas partes: una especie de subtítulo anuncia catorce textos y son quince.

3. 1971. Modiano se casa con Dominique Zehrfuss, hija de un famoso arquitecto. Como su flamante esposo, Dominique es mitad judía y fue educada como católica. Los padrinos de la boda son André Malraux, amigo de la familia Zehrfuss, y Raymond Queneau, que antes fue el padrino literario del novio y, antes aún, cuando Modiano tenía doce años de edad, llegó a darle lecciones de geometría. A Modiano, además de la obra de Queneau, le interesan escritores como Marcel Aymé y Georges Perec, muy distintos entre sí, pero con quienes comparte la pasión por la memoria colectiva, por la fuerza evocadora de la topografía urbana y de los objetos o productos desaparecidos, por las fugaces celebridades de ayer.

Después de su boda y, más aún, después del nacimiento de su hija Zénaïde, Modiano intenta cambiar: concibe textos más breves (cuentos) y ambienta Villa Triste en los años sesenta, no en los tiempos de la ocupación. Así como escribió de joven canciones para Françoise Hardy (la más exitosa de todas: "Étonnez-moi Benoît!"), coescribirá una película con Louis Malle y dejará un guión inconcluso, con Malle y Susan Sarandon, a partir de Victoria (la novela de Joseph Conrad). "¿Sucede, a veces, que la vida vuelve a empezar a los treinta y cinco años?", dice una frase de su libro Una juventud. Pero Modiano pronto regresa a sus obsesiones. O, mejor dicho, nunca las ha abandonado. Cada paso es otra forma de abordarlas.

4. 2013. Modiano ya es un escritor consagrado y muy conocido en Francia. Ha ganado el Goncourt, entre otros premios. La editorial Gallimard le propone agrupar no más de diez de sus libros en un gran volumen de la serie Quarto, especie de antesala a la Pléiade, donde se editan las obras de los clásicos muertos. Modiano decide empezar por Villa Triste. Los periodistas insisten con la pregunta infaltable: mucha gente sostiene que usted escribe una y otra vez el mismo libro. "Yo siento, al revés, que me voy desembarazando de algo", responde entre puntos suspensivos cuando se trata de una entrevista radial. Y es peor, mucho peor, en la TV, donde aparece incómodo, mortificado, en busca de una frase perfecta que nunca llega.

Julien Gracq planteó una vez que los escritores ven las diferencias entre sus muchos libros, mientras que los lectores, en cambio, suelen ver los parecidos. La obra de Modiano podría ser el prototipo de esto, salvo que está destinada a lectores muy atentos: los que sabrán encontrar las sutiles variaciones, los ecos, incluso las frases que parecen rimar de un libro a otro, como un largo poema.

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