
David Beckham dormido, una obra de arte
MADRID.- Preservativos con distintas formas y colores difícilmente puedan contarse como una novedad. Pero decorados con obras de arte y a la venta en un museo, eso sí que garantiza llamar la atención. Sobre todo si vienen impresos con imágenes eróticas clásicas, como La mujer en las olas , de Gustave Courbet, pero también fotos del futbolista David Beckham durmiendo, tomadas de la instalación David, de la artista conceptual británica Sam Taylor-Wood.
Se trata de los productos que, en breve, estarán a la venta en la tienda del Museo Thyssen, cuando éste inaugure su gran exposición, "Las lágrimas de Eros", que explorará la relación entre sexo e instinto de muerte en las artes visuales y que ya está causando un revuelo mediático.
El escenario central de la muestra será el siglo XIX -Canova, Ingres, Delacroix, Millais, Rodin-, con una mirada atrás con Rubens o Bernini, y hacia la actualidad con fotógrafos, como Robert Mapplethorpe y Richard Avedon. Pero una de las obras que más expectativa está provocando es precisamente el video de Beckham durmiendo, que llegará de la National Portrait Gallery de Londres.
El video de Taylor-Wood fue realizado como un homenaje a Sleep , la película de Andy Warhol que consiste en seis horas de un hombre durmiendo. El trabajo de Taylor Wood es (afortunadamente) más corto, pero la gran diferencia es que mientras el hombre de Sleep era anónimo, hay pocas cosas que un observador hoy no sepa sobre una celebridad como Beckham. Taylor Wood simplemente prolonga esa sensación de intimidad al dormitorio, al centrarse en la cara y el torso desnudo del futbolista desde el punto de vista de una mujer mirándolo a pocos centímetros y no del hincha en la cancha.
Lo que resulta es una sensación de voyeurismo con reminiscencias de las imágenes del siglo XVIII de pastorcitas dormidas observadas por muchachos enamorados, llegando incluso a Marie-Thérèse Walter soñando observada por Picasso. Los especialistas señalan que la figura del observador en este tipo de arte se sigue manteniendo como una mirada básicamente masculina. Que Taylor Wood haya invertido esta situación posiblemente sea más revolucionario que cualquier tipo de souvenir, por más original, que se venda a la salida.



