
De la lana negra a la caña con ruda: un tour por La Boca invita a integrar mundos
Varias muestras de arte en el sur de Buenos Aires coinciden en conciliar opuestos y aceptar la aparente contradicción; ese límite inspira a Laura Ferro, Luciana Lamothe, Thomas Demand, Nicolás Said y Ama Amoedo
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Una oscura nube de lana flota en la sala de Fundación Larivière, en La Boca, y su olor transporta de inmediato a los visitantes hacia los campos de la Patagonia. Debajo de ella se exhiben fotografías de las ovejas que son separadas por su color, porque solo las blancas tienen valor en el mercado. También un antiguo portarretratos que incluye las imágenes de tres hombres deja constancia de una ausencia: el de Delia, su tía abuela, que eligió volver a Italia para poder elegir su propio destino. “La historia familiar es un disparador, pero la fuerza de la exposición está en la potencia del vacío y el descarte”, aclara a LA NACION Laura Ferro en referencia a su muestra, curada por Gonzalo Golpe y titulada Lana negra.
“En el mundo industrial, que es el de lana blanca merino, la ‘lana negra’ es equivalente a una mala palabra. Una de las principales razones es que no tiene la versatilidad de poder teñirse. Entonces no quieren ni que entre en un lavadero ni en los galpones, porque contaminan los lotes de lana blanca. Lo mismo pasa con la oveja negra: cuando nace una, la excluyen del rebaño porque contamina la genética. Por otro lado, en el mundo artesanal no quieren saber nada con la lana industrial, porque las fibras sintéticas les contaminan la materia. Son dos universos que conviven en un mismo territorio y la intención es integrarlos en este espacio; uno no tiene por qué anular al otro”.

La unión de situaciones que podrían considerarse opuestas inspira también las obras que integran Prefiero fierro, la primera exposición de Luciana Lamothe en la galería Barro, curada por Sofía Dourron sobre la vereda de enfrente. Entre los dibujos, pinturas sobre madera, un video y violentas intervenciones sobre el espacio se destacan varias esculturas monumentales, una de las cuales supera los tres metros de alto. Demuestran cómo esta artista que representó al país en la Bienal de Venecia puede transformar caños de hierro -que pesan más de una tonelada y se usan en la industria del petróleo- en formas de apariencia flexible y orgánica.
“Yo trabajo mucho con la idea de la crisis de los materiales. Me interesa ponerlos a prueba y hacer hincapié en ese momento de tensión. No propongo una solución sino preguntas, o en todo caso una solución en la que contemplo la contradicción”, explicó a LA NACION Lamothe, preseleccionada para instalar un proyecto similar en el High Line de Manhattan. Hasta el 8 de septiembre hay tiempo para votar por su escultura, diseñada con elementos de andamiaje para una ciudad donde esas estructuras temporales conviven como en ninguna otra con las fachadas de los antiguos edificios.
La misma ambigüedad transmiten las más de sesenta obras de Thomas Demand que integran El tartamudeo de la historia, la primera gran retrospectiva del artista alemán en la Argentina. A primera vista, las fotografías de gran formato exhibidas en Fundación Proa parecen reproducir paisajes naturales o escenas sin presencia humana. Hay que detenerse, observar e informarse para descubrir que son el último paso y el único vestigio de un largo proceso de trabajo artesanal: a partir de imágenes de diarios, revistas, archivos o Internet sobre episodios emblemáticos de la historia, reconstruye esas escenas a escala real con papel y cartón. Luego de fotografiarlas, destruye las maquetas.

“Creo que si el arte tiene un rol, es el de ayudarnos a tomar distancia de nuestra realidad cotidiana”, dijo en una entrevista con Marina Oybin para LA NACION el artista, que viajó a Buenos Aires para presentar esta muestra. Organizada junto con la Fundación para la Exhibición de Fotografía (FEP) y curada por Douglas Fogle, abarca tres décadas de una práctica que integra escultura, fotografía y arte conceptual.

Más de 900 personas asistieron a la inauguración, el sábado último, y muchas de ellas peregrinaron por otros espacios artísticos del barrio. Por ejemplo hasta la galería Constitución, donde Nicolás Said exhibe sus “dibujo-esculturas”, como define esas piezas Nancy Rojas en el texto que las acompaña. “Ostentando la concepción del dibujo como la forma más elemental de crear imágenes –escribe la curadora del Malba-, en esta exhibición Nicolás se aferra a la paradoja que sus dibujos encarnan: pese a su sigilo –tienen vedada la oralidad-, constituyen una metáfora de la necesidad de estar despiertos, alertas, indómitos y deseantes también desde el mundo de los sueños”.

El tour boquense continuará el sábado próximo de 14 a 18, cuando Ama Amoedo inaugure en Ungallery Entre dos lunas. Esta muestra curada por Pabli Stein que abarcará pinturas, un video, poemas y una publicación impresa que “prolonga el recorrido de la muestra y propone otra forma de habitarla”. A tal punto que incluye rituales, como el de tomar caña con ruda, que “invitan a detenernos, a mirar el tiempo de otra manera”.

“Siempre siento que el invierno nos pide lo mismo que le pide a la tierra: descansar sin culpa –opina la artista, coleccionista y filántropa-. Debajo de la superficie, donde parece que no pasa nada, la vida sigue transformándose. Nosotros también necesitamos ese tiempo de silencio para volver a encontrarnos, dejar ir lo que pesa y preparar el corazón para todo lo nuevo que llegará con la próxima estación”.

Para agendar:
Actuales: Laura Ferro en Fundación Larivière (Caboto 564); Luciana Lamothe en Barro (Caboto 531); Thomas Demand en Fundación Proa (Av. Don Pedro de Mendoza 1929), Nicolás Said en Constitución (Dr. del Valle Iberlucea 1140). Próximas: Ama Amoedo en Ungallery (Ministro Brin 1335) desde el sábado 5 a las 14.

