De la Rúa recibió un sillón que perteneció a José de San Martín
El prócer lo usaba en Boulogne-sur-Mer
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Toda una paradoja para el General José de San Martín, que nunca aceptó un puesto en el Gobierno: desde anteayer, y hasta fines de este mes, el sillón que el Padre de la Patria utilizó durante su vejez, en la localidad francesa de Boulogne-sur-Mer, será exhibido en la Casa Rosada.
Fue a pedido del presidente Fernando de la Rúa, un ferviente admirador del Libertador, que la reliquia llegó al Salón de los Bustos de la Casa de Gobierno.
De la Rúa había recibido el valioso sillón como un obsequio de Alina Ester Fontán de Terrero y de Marcela María y Federico Emilio Terrero cuando aún era jefe del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Orgulloso con su regalo, el Presidente lo donó al Museo Saavedra, una entidad que depende de la ciudad de Buenos Aires, que guarda, entre otros recuerdos del general, una réplica del famoso sable corvo de San Martín.
El sable original
El original del sable, explicó a La Nación el periodista e investigador de temas históricos Germinal Nogués, se encuentra guardado bajo siete llaves en el tesoro del Regimiento de Granaderos a Caballo, en el primer piso de la Casa Rosada.
Tan protegido está, dijo, que si alguien intenta abrir el cofre en el que se encuentra protegido, el sable cae inmediatamente a un segundo nivel, inalcanzable para el ocasional intruso.
Según relató Nogués, que se desempeña como asesor en la Secretaría General de la Presidencia, fue el propio Presidente quien le dijo a su hermano Jorge, que encabeza esa secretaría, que trajera el sillón a la Casa Rosada por unos días.
Nogués, que es además autor del libro "Buenos Aires, ciudad secreta", afirmó que la admiración del Presidente por San Martín no es nueva. En 1998 y 1999, De la Rúa, entonces jefe de gobierno porteño, organizó dos exposiciones del sillón y otros recuerdos en la Casa de la Cultura, en el viejo edificio del diario La Prensa.
"El regalo de la familia Terrero lo impactó mucho, y quería que los chicos de las escuelas pudieran apreciarlo", comentó Nogués. Junto con las visitas guiadas, los alumnos recibían como recuerdo copias de las "Máximas para mi hija", que San Martín dedicó a Merceditas.
El sillón, que llegó de Francia bastante deteriorado pero que ya fue restaurado, es de madera, de estilo victoriano, con patas barrocas en forma de garras ubicadas sobre rueditas. "Es un sillón de lectura, con algo de vanguardia, porque tiene algo de hamaca y de mecedora, con estilo Chesterfield", comentó Nogués. La antigüedad del sillón no fue precisada.
Ana Luque, asesora de la Secretaría General de la Presidencia a cargo del Programa de Apertura Social y Cultural de la Casa Rosada, comentó que el mueble es de madera tapizada en cuero capitonné oscuro, con espaldar rebatible y un cajón apoyable.
Posee candelabros en los antebrazos y una extensión para apoyar los pies. El respaldo es alto y rectangular, con un perfil ondulado y apoyabrazos curvos, terminados en el símbolo real de Francia: la flor de lis.
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