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“Tendríamos que encontrarle un nombre a este nuevo ser”, dice Manuel Mendanha, parado en medio de la sala oscura, donde la música se mezcla con un inquietante chirrido. Proviene de la gigantesca hamaca donde se mece sin parar, abrazada a un cuadro, una muñeca de tres metros de altura con ojos rojos. No se refiere a ella sin embargo el integrante de Mondongo, el tan bien cotizado dúo artístico en el que seguirá trabajando junto a su mujer, Juliana Laffitte. Ese nuevo ser es una suerte de monstruo de tres cabezas que ambos conforman desde hace una década junto al escritor Sergio Bizzio, y que acaba de presentar su última creación en Arthaus: Pintura cortada.




