Desde ayer el Teatro Colón es una sala apta para oídos con problemas

Se inauguró un sistema para facilitar la apreciación musical de los hipoacúsicos
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26 de noviembre de 2002  

“Ahora sí que vengo con ganas al Colón. Por primera vez escucho una obra del principio al fin”, comentó ayer a La Nacion Ariel Simonet, un hipoacúsico leve y melómano, que disfrutó a pleno el concierto ofrecido por la Banda Sinfónica de Filosofía y Letras de la UBA, en la sala principal del célebre teatro.

Es que, gracias a una donación de la Mutualidad Argentina de Hipoacúsicos (MAH), en el Colón se inauguró ayer un aro magnético –un sistema de amplificadores para audífonos, invisibles al público– destinado a facilitar la apreciación de los espectáculos a personas con problemas auditivos.

Los hipoacúsicos, agradecidos con la nueva posibilidad que se les abre, reclamaron ayer que todos los teatros del país abran sus puertas a las personas sordas. “Se van a colmar sus teatros. No se dan cuenta de que se pierden un público importante. Existen tres millones de argentinos con problemas de este tipo, muchos de ellos amantes de la buena música y los espectáculos”, señaló Carlos Marnoti, al dejar su platea.

“Es vergonzoso que no tengan este sistema todas las salas. En la provincia de Buenos Aires existe una ley de 1992, que obliga a todos los teatros a habilitar este sistema. Estamos trabajando para que exista una legislación nacional que nos ampare”, agregó Héctor Pantusa, presidente de la MAH.

A simple vista, el visitante no percibe el aro magnético y nada en la sala le hace suponer que en los cómodos asientos bordó de la platea o en los selectos palcos, se encuentran sentadas personas con problemas auditivos.

Potenciar el sonido

Según explicaron representantes de la Mutualidad de Hipoacúsicos, el aro magnético consiste en tres pequeñas cajas que toman el sonido de la sala, luego lo amplifican y lo hacen circular por un cable que acompaña el perímetro del teatro.

Este sistema potencia el sonido, permitiendo su trasmisión directa al audífono, sin los efectos adversos de la distancia, la reverberación o el ruido de fondo.

“No sabía cómo se iba a escuchar. Pero debo decir que el concierto fue fantástico. Es la segunda vez que vengo al Colón y ahora pienso hacerlo mucho más seguido. La música clásica me relaja muchísimo”, comentó una hombre que posee una pérdida aguda de la audición, al salir de la sala.

El salón central ayer por la tarde estuvo colmado por casi 2000 personas. Los hipoacúsicos no abonaron entrada. Presentando la credencial de la Mutualidad Argentina o con un certificado de discapacidad auditiva pudieron ingresar gratuitamente.

El resto, pagó $ 2 (ya que participaron del Ciclo “El Colón por dos pesos”) y todos disfrutaron por igual de las obras de Rimsky Korsakov, Ravel, Wagner y Lankester, que los jóvenes músicos de la Banda Sinfónica de la Facultad de Filosofía interpretaron con singular dedicación. Los aplausos en cada intervalo parecían interminables.

“Realmente este aro que se ha instalado permite escuchar el concierto sin ningún zumbido. Creo que todos los teatros de la ciudad deberían contar con uno. Es vergonzoso que esto no ocurra”, señaló Pantusa, al finalizar el concierto.

Según detalló, hay varios teatros donde la MAH ya instaló este aro. Entre otros, se cuentan el Independencia, el Argentino, el Maipo, la sala Pablo Neruda y la Pablo Picasso del Complejo La Plaza. También hay aros en lugares como el Planetario y un salón perteneciente al Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI).

Para el director artístico del Colón, el maestro Gabriel Serranes, la de ayer fue, sin duda, una jornada diferente. “Recibimos con enorme entusiasmo esta donación y nos conmueve que todos los hipoacúsicos puedan disfrutar, a partir de hoy y en forma plena, de los conciertos, las óperas y los ballets que ofrecemos”, concluyó.

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