
"Dios mandó al padre Pepe a esta diócesis necesitada"
Lo afirmó el obispo de Añatuya al hablar de la situación de Campo Gallo; misa de presentación
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CAMPO GALLO, Santiago del Estero.- La toma de posesión del padre Pepe Di Paola de su nueva parroquia en esta ciudad fue, anoche, muy diferente de lo habitual. Lo usual es que un sacerdote misionero llegue solo a la localidad a cuya asistencia espiritual se dedicará mientras permanezca allí; que no conozca casi a nadie de ese lugar y que sus nuevos feligreses tampoco sepan nada de él. En este caso, no fue así.
Durante la misa, presidida por el obispo de Añatuya, Adolfo Uriona, Di Paola estuvo rodeado por tres sacerdotes amigos que lo acompañaron desde Buenos Aires, distante a 1200 kilómetros, y entre los asistentes se mezclaban rostros desconocidos con los de algunos con quienes compartió los últimos 14 años en la villa 21-24 de Barracas.
"Tenemos que participar activamente no sólo en el culto sino en la caridad y servicio a los demás", dijo el padre Pepe al final de la misa. Agradeció al obispo por haberlo presentado ante la comunidad y acentuó la necesidad de realizar un apostolado con los niños y jóvenes de esta región.
"Vinimos porque el padre siempre estuvo con nosotros y nuestras familias, para las cosas importantes y las que no lo eran también. Queremos devolverle el aguante que él nos hizo a nosotros", dijo a La Nacion Lorena, de 24 años, que vive en la villa 21-24 y es preceptora del secundario de la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, que condujo Di Paola desde 1997 hasta diciembre pasado.
Lorena, como unos cuarenta jóvenes y adultos de ese barrio o colaboradores de Caacupé, viajaron durante más de veinte horas en colectivo o en auto para asistir a esta misa. "Yo me quedo con Benjamín hasta el sábado para ayudarlo al padre a instalarse en su nueva casa", contó Alberto Romero, de 40 años, que, en Buenos Aires, es maestro de escultura en la Escuela de Oficios de Barracas donde su amigo Benjamín, de 31, colabora con los microemprendimientos.
Apenas llegaron a Campo Gallo, tomaron rosarios y estampitas de la Virgen y salieron a visitar a los vecinos de esta localidad cuya población total es de unas 13.000 personas, incluidas las familias que viven en los 28 parajes ubicados hasta a 100 kilómetros de aquí.
Como informó ayer La Nacion, los vecinos de Campo Gallo se enteraron del cambio de párroco hace pocas semanas. "Yo no lo conozco al padre Di Paola ni oí hablar de él, pero espero que pueda ayudar, sobre todo, en la educación de los adolescentes porque este pueblo está creciendo muy rápido y sería triste que la cosa se vaya de las manos", dijo Aldo Carrizo, que nació, estudió y eligió quedarse a vivir en Campo Gallo.
Mauricio Vitar, vecino y concejal en el municipio local, en cambio, conoce al padre Pepe por los medios de comunicación. Y dijo a La Nacion: "Espero que haga acá lo que venía haciendo en la villa; tal vez no con el tema de la droga, que acá no es un problema, sino con la obra educativa y evangelizando a la gente".
La ceremonia, a la que asistió el intendente Tobías Chamorro, fue presidida por el obispo de Añatuya, monseñor Adolfo Uriona, y concelebrada por el párroco saliente, Juan Pablo Ortiz; el padre Duilio Guerrieri, que vive en la nueva parroquia de Di Paola, y los sacerdotes que acompañaron al nuevo párroco desde Buenos Aires, Guillermo Torre (villa 31), Jorge Torres Carbonell (villa Rodrigo Bueno) y Rodolfo Arroyo (parroquia del Buen Pastor).
En su homilía, Uriona se refirió a la providencia de Dios: "Se acuerda de los pobres y mandó al padre Pepe para esta diócesis tan necesitada de agentes pastorales".
La misa contó con una sorpresa para el sacerdote y para los católicos de Campo Gallo. En el momento de acción de gracias, algunos jóvenes ingresaron en el templo la pequeña imagen de la Virgen de Huachana, cuya fiesta -el 31 de julio- es la más convocante de la zona.
"Parece que la Señora ha querido venir a recibir al nuevo párroco en persona", dijo el padre Duilio a La Nacion. El misionero que vino de Italia en 1973 y aquí se quedó, contó: "La imagen de la Virgen, que sale poco de su pueblo, está en Campo Gallo porque la llevaron a restaurar a Salta".
Los sacerdotes de Campo Gallo, de acuerdo con el obispo Uriona, quisieron darle esta sorpresa a Di Paola, quien, sin saberlo, en la mañana de ayer, había anunciado en una radio local que pensaba organizar una peregrinación juvenil a Huachana el próximo 31 de julio.
El obispo se refirió también a las dos circunstancias "especiales" en las que se inserta la llegada de Di Paola. La celebración del jubileo de la diócesis de Añatuya al cumplirse, este año, los 50 años desde el inicio del trabajo de la Iglesia en esta zona santiagueña de la mano de monseñor Jorge Gottau, que fue obispo de Añatuya por tres décadas y, que entre otras obras, creó la colecta Más por Menos.


